REHABILITACIÓN DEL ALMACÉN DE ORCONERA EN BARAKALDO

Cómo la arquitectura contemporánea da nueva vida al patrimonio industrial vasco. Rehabilitación del almacén de la Orconera Iron Ore Company en Barakaldo: ejemplo de arquitectura industrial sostenible y recuperación patrimonial.

CUANDO EL PATRIMONIO INDUSTRIAL SE CONVIERTE EN OPORTUNIDAD

En las últimas décadas, la arquitectura contemporánea ha comenzado a mirar con nuevos ojos a estructuras olvidadas: fábricas, talleres, silos o estaciones que, tras perder su función original, quedaron abandonadas.

Sin embargo, lejos de representar un obstáculo, estos espacios se han convertido en una oportunidad para la creatividad y la reflexión sobre el tiempo, la memoria y el territorio.

En este contexto, la rehabilitación del almacén de la Orconera Iron Ore Company, en Barakaldo (Euskadi), es un referente. El proyecto de Garitano Arquitectura demuestra que es posible devolver la vida a un edificio industrial del siglo XIX sin traicionar su esencia.

Hoy, su transformación en un almacén visitable y espacio interpretativo del patrimonio industrial vasco muestra cómo la arquitectura puede reutilizar, reinterpretar y actualizar estructuras históricas para los desafíos del siglo XXI.

DE HIERRO Y LADRILLO: UNA PIEZA DEL PAISAJE INDUSTRIAL VASCO

El almacén formaba parte de la red logística de la Orconera Iron Ore Company Limited, fundada en 1873 con capital británico. Desde los montes de Triano hasta la ría del Nervión, la compañía construyó un paisaje de raíles, grúas y arquitectura funcional que impulsó la industrialización del norte de España.

Este edificio nació como parte del complejo ferroviario e industrial vinculado a la empresa. Su función era almacenar y manipular el mineral, con criterios de robustez, accesibilidad y gran capacidad.

Con el declive de la minería en el siglo XX, el almacén quedó en desuso. Sin embargo, conservó buena parte de su estructura original: ladrillo visto, cerchas metálicas y cubiertas inclinadas. Este testimonio material de la revolución industrial convirtió el edificio en una pieza patrimonial única, merecedora de una intervención respetuosa y ambiciosa.

ARQUITECTURA ORIGINAL: MATERIALIDAD, FUNCIÓN Y LÓGICA CONSTRUCTIVA

Como muchas arquitecturas industriales del siglo XIX, el almacén de Orconera respondía a un principio claro: la forma sigue a la función. Su planta alargada, su estructura modular repetitiva y la disposición de los vanos obedecían a criterios puramente operativos.

El uso de ladrillo macizo en los muros, junto con cerchas metálicas interiores, permitía grandes espacios diáfanos con luz natural y buena ventilación. Las cubiertas a dos aguas resolvían la evacuación del agua y mejoraban la estabilidad estructural con un mínimo de materiales.

Esa austeridad constructiva, lejos de ser un límite, generaba una belleza funcional propia de la arquitectura industrial. Cada elemento tenía un propósito; la sinceridad material se convertía en estética. Ese valor fue precisamente el que Garitano Arquitectura decidió conservar y poner en valor.

ESTRATEGIA DE INTERVENCIÓN: CONSERVAR, REINTERPRETAR Y ACTIVAR

El mayor reto fue recuperar el edificio sin borrar su historia. Para lograrlo, Garitano Arquitectura estructuró la intervención en tres estrategias fundamentales:

🧱 1. Conservar la identidad material

Se mantuvieron las estructuras originales de ladrillo y acero. Las zonas deterioradas se repararon con técnicas compatibles y materiales reversibles. La pátina del tiempo no se eliminó: se integró como parte del relato, visible en la textura del ladrillo y la oxidación de las cerchas.

🪟 2. Reinterpretar el espacio con elementos contemporáneos

La nueva arquitectura no imita la antigua, sino que dialoga con ella. Se añadieron pasarelas metálicas, plataformas visitables y cerramientos de vidrio estructural que permiten recorrer la estructura original sin alterarla. Así, lo contemporáneo y lo histórico conviven en equilibrio.

🏛️ 3. Activar el edificio con un nuevo uso

El antiguo almacén se ha convertido en un centro visitable de interpretación del patrimonio industrial. De este modo, deja de ser un vestigio pasivo para transformarse en un espacio cultural y educativo que reactiva la memoria colectiva.

EL DIÁLOGO ENTRE LO ANTIGUO Y LO NUEVO

Una de las mayores virtudes del proyecto reside en su capacidad para crear un equilibrio entre lo existente y lo añadido. Las nuevas estructuras —ligeras, desmontables y actuales— no compiten con la arquitectura original: la enmarcan y la realzan.

El uso del acero corten refuerza ese diálogo. Su color oxidado se integra visualmente con el ladrillo envejecido y el metal original, marcando a la vez su carácter contemporáneo.

Además, mantener los espacios diáfanos y sin compartimentación interior respeta la lógica espacial del edificio y permite leer su estructura con claridad. La intervención no busca domesticar el espacio, sino hacerlo legible.

RELACIÓN CON EL PAISAJE INDUSTRIAL Y EL TERRITORIO

El almacén rehabilitado no se entiende de forma aislada. Forma parte de un paisaje industrial más amplio, con vías de tren, muelles y otras infraestructuras mineras. La intervención reconoce esta dimensión territorial y reconecta el edificio con su entorno físico y cultural.

Su nueva función se integra en rutas patrimoniales y educativas que ayudan a comprender la historia minera e industrial de Euskadi. Así, la arquitectura actúa como mediadora entre pasado y presente, entre memoria y futuro.

REFLEXIÓN FINAL: EL TIEMPO COMO MATERIAL DE PROYECTO

La rehabilitación del almacén de Orconera va más allá de la recuperación de un edificio antiguo. Es una reflexión sobre el tiempo como materia arquitectónica. Cada huella, cada capa de ladrillo, cada vacío estructural cuenta un momento distinto de su historia.

Al intervenir, no se borra el pasado: se continúa. El patrimonio industrial no es un obstáculo para la modernidad, sino un recurso activo. Su recuperación preserva la memoria colectiva, reduce el impacto ambiental y refuerza la identidad del territorio.

El proyecto de Garitano Arquitectura demuestra que la arquitectura puede mirar al pasado sin nostalgia y al futuro sin ruptura. En un tiempo donde la sostenibilidad y la identidad son esenciales, esta obra recuerda que la arquitectura más avanzada no siempre inventa: a veces escucha, comprende y transforma.

Fotografías: José Manuel Cutillas

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