LA EVOLUCIÓN DE LAS BIBLIOTECAS A LO LARGO DE LA HISTORIA

Recientemente hemos finalizado la ampliación de nuestra biblioteca en el estudio de AHAUS arquitectos. El proceso de mover libros, catalogar revistas y organizar las nuevas estanterías nos ha llevado, inevitablemente, a una reflexión sobre estos contenedores del conocimiento. Al colocar cada volumen en su nuevo lugar, nos preguntamos: ¿Cómo ha cambiado la forma en que guardamos y consultamos el saber?

Este ejercicio doméstico nos sirve de excusa para analizar la arquitectura de bibliotecas a gran escala. No es solo una cuestión de mobiliario o capacidad de almacenamiento. Es una historia sobre cómo la humanidad ha modulado la luz, el silencio y el espacio público a través de los siglos.

DEL COFRE CERRADO A LA NECESIDAD DE LUZ

Si miramos atrás, la biblioteca antigua y medieval funcionaba como un cofre del tesoro. El libro era un objeto único, frágil y costoso. En consecuencia, la arquitectura respondía con muros gruesos y ventanas mínimas. La prioridad era la custodia, no la difusión. 

Los monasterios medievales, con sus scriptoriums (que podemos ver en la película «El nombre de la rosa»), son el ejemplo perfecto.

Eran espacios introvertidos, diseñados para la protección y el aislamiento. La relación con el exterior era casi inexistente, buscando evitar  que la realidad distrajera al estudioso.

Biblioteca edad media
Biblioteca edad media

LA REVOLUCIÓN DEL SIGLO XIX: Labrouste

Todo cambió con la Revolución Industrial y la aparición de nuevos materiales. El hierro fundido permitió a los arquitectos desafiar la gravedad y, por primera vez, invitar a la luz a entrar de lleno.

El hito indiscutible en la arquitectura de bibliotecas es la Biblioteca de Santa Genoveva en París (1850), de Henri Labrouste. Aquí, la estructura metálica se independiza de la mampostería. Labrouste liberó el espacio y creó una gran nave inundada de luz natural. Ya no era un mausoleo oscuro, sino un espacio cívico, democrático y transparente. La arquitectura empezaba a facilitar el acceso al saber en lugar de restringirlo.

Biblioteca de Santa Genoveva

LA ESCALA HUMANA Y LA ATMÓSFERA

Con la llegada del Movimiento Moderno, el foco se desplazó de la monumentalidad a la psicología del usuario. Los arquitectos comenzaron a entender que la lectura requiere una atmósfera específica, una «temperatura» espacial que invite a la permanencia.

En este sentido, la Biblioteca de Viipuri (1935) de Alvar Aalto es una lección magistral. Aalto no diseñó un monumento, sino un instrumento para leer. Su famoso sistema de lucernarios cónicos difunde la luz solar para evitar sombras sobre el libro, independientemente de la posición del lector.

Además, el uso de la madera y las formas ondulantes del techo mejoran la acústica. La arquitectura se vuelve táctil y sensorial. Aalto nos enseñó que una biblioteca no se define por la cantidad de libros, sino por la calidad del silencio que ofrece.

La luz como material de construcción

Biblioteca de Viipuri

LA BIBLIOTECA CONTEMPORÁNEA: más allá del libro

Hoy en día, en plena era digital, el paradigma ha vuelto a mutar. La arquitectura de bibliotecas contemporánea ya no gira exclusivamente en torno al depósito de papel. Estos edificios se han transformado en condensadores sociales y refugios urbanos.

Proyectos actuales, como la biblioteca Oodi en Helsinki o la de Seattle de OMA, funcionan como plazas cubiertas. El programa se hibrida: conviven zonas de silencio con cafeterías, talleres maker y espacios de reunión.

El reto para nosotros, como arquitectos, es mantener el equilibrio. Debemos diseñar lugares que fomenten la interacción comunitaria sin perder la esencia de introspección que define a una biblioteca. La fachada se vuelve permeable, eliminando las barreras entre la calle y la cultura.

 

biblioteca Oodi en Helsinki
Biblioteca Seattle de OMA

REFLEXIÓN FINAL: El espacio que habitamos

Volviendo a nuestro estudio, la pequeña ampliación de nuestra biblioteca nos recuerda que la escala no importa. Ya sea en una gran obra pública o en una estantería de oficina, el objetivo de la arquitectura de bibliotecas es siempre el mismo: crear un marco físico para el pensamiento.

En AHAUS arquitectos creemos que, aunque los soportes cambien, la necesidad humana de un lugar tranquilo y bien iluminado para leer y pensar permanecerá intacta. Diseñar ese espacio es, en última instancia, diseñar el tiempo para la reflexión.

Estudio Ahaus arquitectos
Biblioteca Estudio Ahaus arquitectos

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Mario Gómez Mogeda

Arquitecto técnico

Leer, carnaval, los cómics, los juegos de mesa, fútbol, NBA… Su listado de aficiones es más alto que él.

No le gusta la playa porque sólo entiende la arena y el agua acompañada de cemento.

La fama no le sube a la cabeza, porque no llega. Ve el mundo a escala 1:10.

Y, además, es aparejador.

Antonio Rivas Pérez

Arquitecto técnico

Su llegada al estudio siempre marca la hora de tomar un café.

Aporta experiencia y sosiego al equipo. 

El verano es su mejor época. Le gusta mucho cocinar y en las obras es en donde está en su salsa. 

Es aparejador y, además, arquitecto técnico.

Paula González González

Arquitecta

Le encanta dar paseos con su perra, siempre acompañada de sus animadas playlist de pop.

Su amor por las novelas de romance histórico es igualado solo por su conocimiento de los últimos acontecimientos de la sociedad. 

No le gusta nada llegar tarde a los sitios, por lo que si no llega a tiempo, ¡Houston, tenemos un problema!

Antonio Olaya

Antonio Olaya Camacho

Socio arquitecto

Nació en el blanco Moguer. En Sevilla y en Venezia aprendió mucho de lo que sabe.

En la naturaleza se siente bien. Disfruta del aroma de un libro, del sonido de un lápiz tocando el papel…

Es padre por duplicado y le gusta leer cuentos. La prisa no va con él porque él va más lento.

Es una A de AHAUS.

Henar Herrero Soriano

Socia arquitecta

Cómoda encuadrando detrás de una cámara, fotografiando edificios. Sensible con la sostenibilidad.

Siempre deja un dedo de café en la taza y garabatea croquis en servilletas de bar.

Le gustan las series y las escaleras bonitas. Adora hacer listas.

Es la H de AHAUS.

Ana Gómez Mogeda

Socia arquitecta

Siempre a caballo entre el Andévalo y la costa.

Adicta a la ortografía y a las tablas de Excel. No se resiste a una buena normativa.

En su mochila hay más objetos que en el almacén de Amazon, pero siempre se olvida las gafas de sol.

Y, además, es arquitecta.

Es una A de AHAUS.