CAN LIS. #VISITAAHAUS

Lejos del bullicio veraniego, es el momento perfecto para una #VisitaAHAUS. En el sur de Mallorca, sobre un acantilado, se posa Can Lis

¿Quién dice que marzo no es buena época para visitar las islas Baleares? Lejos del bullicio veraniego, es el momento perfecto para una #VisitaAHAUS

Hemos estado en Mallorca y visitando el sur de la isla, nos acercamos a PortoPetro a tentar a la suerte y pudimos entrar en Can Lis, la de Jorn Utzon y su esposa, donde se trasladaron a vivir después de la (tormentosa) obra de la Ópera de Sidney y que, hoy en día es considerada, una de las viviendas más importantes del siglo XX.

PREPARATIVOS PARA LA VISITA

Realmente no hicimos ningún preparativo para la visita, más allá de Googlear la ubicación y llamar a la puerta. Tuvimos mucha suerte de que tuviera esos días unos arquitectos haciendo una estancia en la casa y nos la enseñaron amablemente.

Pero el canal oficial dice que, si queréis visitar Can Lis, debéis contactar con la Fundación Utzon. Organizan visitas los viernes de verano, la entrada es gratuita y por orden de llegada. Dejan entrar a 25 personas a la vez, durante media hora.

Nosotros pudimos disfrutar de la casa en soledad. Ese rato, sentados en el salón de Can Lis, mirando al horizonte, no se puede describir con palabras.


LA HISTORIA DE CAN LIS

Can Lis (1972), obra de Jørn Utzon en Mallorca, es la casa donde se trasladó a a vivir tras dejar la obra de la Ópera de Sidney en 1966. Se trata de una casa situada en un acantilado frente al mar, cerca de Portopetro.

En un primer momento, la familia Utzon compró un terreno en las montañas (donde hoy en día se sitúa Can Feliz, otra vivienda de Utzon que no se puede visitar), pero las autoridades del momento no le dieron el permiso para construir allí. Por eso, Utzon compró esta parcela en un acantilado cerca de Portopetro.

Décadas después, acosados por las visitas, la familia abandona Can Lis y se traslada a Can Feliz.

LA CASA

Una de las genialidades de Can Lis es la reinterpretación de una casa tradicional mallorquina, la forma de construcción y el uso de materiales locales.

La planta de Can Lis está marcada por el día a día de la familia Utzon. . Jørn Utzon siempre decía que la arquitectura no es su forma externa, sino que es esencialmente el marco que encierra una sucesión de rituales y eventos.

Fue con la ayuda de un constructor local, Jaime Vidal, como de los primeros bocetos de Utzon emergió el diseño final durante la ejecución de las obras.

La fundación Utzon compró Can Lis en 2011 y llevó a cabo una restauración de la Casa para eliminar elementos que no fueran los estrictamente originales y convertirla en el refugio de artistas y arquitectos que es hoy.

El uso de estos huecos abocinados en el salón y los dormitorios le da, a los tres pabellones situados a la izquierda de la entrada un carácter de estancias principales, donde se llevan a cabo los rituales más sagrados de la vida en familia. No los verás en la zona de la cocina, los baños o el patio.

El mobiliario es muy sobrio, casi inexistente.

En general, se respira paz.



“Ser arquitecto significa tener una fantástica profesión. Para mí ha sido un regalo del cielo”. (UTZON)

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Mario Gómez Mogeda

Arquitecto técnico

Leer, carnaval, los cómics, los juegos de mesa, fútbol, NBA… Su listado de aficiones es más alto que él.

No le gusta la playa porque sólo entiende la arena y el agua acompañada de cemento.

La fama no le sube a la cabeza, porque no llega. Ve el mundo a escala 1:10.

Y, además, es aparejador.

Antonio Rivas Pérez

Arquitecto técnico

Su llegada al estudio siempre marca la hora de tomar un café.

Aporta experiencia y sosiego al equipo. 

El verano es su mejor época. Le gusta mucho cocinar y en las obras es en donde está en su salsa. 

Es aparejador y, además, arquitecto técnico.

Paula González González

Arquitecta

Le encanta dar paseos con su perra, siempre acompañada de sus animadas playlist de pop.

Su amor por las novelas de romance histórico es igualado solo por su conocimiento de los últimos acontecimientos de la sociedad. 

No le gusta nada llegar tarde a los sitios, por lo que si no llega a tiempo, ¡Houston, tenemos un problema!

Antonio Olaya

Antonio Olaya Camacho

Socio arquitecto

Nació en el blanco Moguer. En Sevilla y en Venezia aprendió mucho de lo que sabe.

En la naturaleza se siente bien. Disfruta del aroma de un libro, del sonido de un lápiz tocando el papel…

Es padre por duplicado y le gusta leer cuentos. La prisa no va con él porque él va más lento.

Es una A de AHAUS.

Henar Herrero Soriano

Socia arquitecta

Cómoda encuadrando detrás de una cámara, fotografiando edificios. Sensible con la sostenibilidad.

Siempre deja un dedo de café en la taza y garabatea croquis en servilletas de bar.

Le gustan las series y las escaleras bonitas. Adora hacer listas.

Es la H de AHAUS.

Ana Gómez Mogeda

Socia arquitecta

Siempre a caballo entre el Andévalo y la costa.

Adicta a la ortografía y a las tablas de Excel. No se resiste a una buena normativa.

En su mochila hay más objetos que en el almacén de Amazon, pero siempre se olvida las gafas de sol.

Y, además, es arquitecta.

Es una A de AHAUS.