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Entorno del Monumento a Colón

Estados Unidos le regaló al pueblo español un monumento dedicado al navegante Cristóbal Colón, diseñado por la escultora neoyorkina Gertrude V. Whitney e inaugurado en 1929, en un gesto de acercamiento entre las dos orillas y como reconocimiento a que fue, desde estas aguas, de donde partió toda la gesta colombina. Nuestra propuesta al concurso convocado por la Autoridad Portuaria de Huelva plantea una vuelta a los orígenes, a 1929, tomando como base esas referencias a la arquitectura egipcia de las que hace gala la escultora y a las fotografías que nos han llegado del día de la inauguración.

DESCRIPCIÓN DE LA PROPUESTA

El monumento lo compone una estatua que simboliza a Colón de 70 pies de altura, sobre un pedestal de 44 pies de altura y que contiene en su interior una capilla decorada con relieves y una escultura de los Reyes Católicos. Todo ello está construido con piedra caliza de las canteras de Niebla.

Ya desde los bocetos preliminares, la escultora tenía clara sus intenciones. Según lo describe su biógrafo:

“El concepto básico ya está establecido: una figura heroica de Colón, abrazando a una cruz a la altura del hombro, con mirada hacia el mar; un pedestal rectangular de aproximadamente la mitad de la altura de la figura, con relieves que representan los cuatro hemisferios abiertos al mundo por Colón, en cada uno de sus cuatro extremos superiores; y, dentro del pedestal, un santuario que contiene estatuas de la reina Isabel y el rey Fernando. Los detalles, particularmente los relieves de las esquinas, se volverán cada vez más egipcios a medida que se desarrolle el diseño”.

A propuesta del ingeniero Francisco Montenegro, la ubicación perfecta para esta obra es la Punta del Sebo, creando una plataforma ganada a la ría, dominando la entrada al puerto. Esta ubicación nos recuerda irremediablemente a la de la Estatua de la Libertad y la llegada a Nueva York.

Una vez rehabilitada la escultura, es ahora el momento de ordenar todo el entorno a este monumento tan significativo, clara seña de identidad de la ciudad y de su ría, y que ha sido declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Sitio Histórico en 2016.

Nuestra propuesta de actuación plantea una vuelta a los orígenes, a 1929, tomando como base esas referencias a la arquitectura egipcia de las que hace gala la escultora y a las fotografías que nos han llegado del día de la inauguración.

Además, no podemos olvidar la memoria colectiva de todos esos onubenses que, desde los años 60, iban a pasar los días festivos a la playa de la Punta del Sebo y que hoy en día, aunque no esté permitido el baño en sus aguas, siguen disfrutando de este espacio y llevando a sus hijos y nietos.

Si analizamos la zona de actuación tal y como se encuentra en la actualidad, detectamos ciertos elementos en torno a la escultura que son dignos de poner en valor. Además de la piedra caliza de color dorado y que tanto recuerda a las esculturas al pie del Nilo, creemos necesario mantener las palmeras que rodean al navegante (y que ya estaban presentes en 1929) y los dos cañones que provienen del antiguo callejón Madre Ana y que, aunque no tienen nada que ver con los inicios del monumento, sí que forman ya parte del imaginario colectivo de la ciudad.

Llama poderosamente la atención la gran presencia del coche en toda la zona y algunas claras deficiencias en cuanto a accesibilidad. Las obras que se están ejecutando en la avenida Francisco Montenegro incluyen más aparcamientos y una gran bolsa justo antes de llegar al puente, lo que nos permite restringir el acceso de vehículos motorizados a servicios de seguridad, limpieza y emergencias, a la carga y descarga del restaurante y el acceso puntual al edificio de la Cruz Roja.

De esta manera, toda la Punta del Sebo se convierte en una gran zona peatonal, compuesta de un gran parque trasero (colchón verde que la convierte en un oasis en medio de una zona industrial) donde se abrirá próximamente un negocio de restauración y donde hay un puesto de la Cruz Roja; un paseo peatonal bordeado de eucaliptos con vistas a la marisma y a la playa; y, finalmente, el acceso a la plataforma donde se asienta la escultura de Colón.

Se elimina la cadena de hierro que cerraba la plataforma de la escultura, porque dificulta los recorridos hacia el monumento y porque, restringido el tráfico desde la avenida Francisco Montenegro ya carece de sentido su presencia. De la misma manera, el pavimento existente, en forma de rotonda, que viene heredado de cuando el tranvía y los coches daban la vuelta justo antes de la cadena, hoy en día ha perdido su sentido.

Toda la nueva intervención debe poner el foco de atención en el coloso de piedra caliza, todas las miradas deben dirigirse a él. Es por ello que proponemos un eje muy potente desde la avenida Francisco Montenegro, que cruza el parque y avanza hacia la escultura. Un paseo marcado por una línea de agua que te conduce visualmente hacia Colón, y que se encuentra flanqueado por dos pérgolas para la generación de sombra y dos hileras de palmeras a cada lado, a modo de dromos egipcio.

Al final de este eje, el plano trasero de la plataforma cuadrada se eleva hasta alcanzar la base de la escultura para que, además de disfrutar de la visión externa del monumento, quede garantizada la accesibilidad universal del interior del basamento.

La citada plataforma se encuentra bordeada por un muro perimetral de grandes sillares que precisa de labores de limpieza y consolidación mediante la aplicación de material hidrofugante. Desde la plataforma se puede bajar por sendas escaleras situadas en los laterales tanto a la playa como a la marisma. El peldañeado de estas escaleras se encuentra muy erosionado por la acción de las mareas y será precisa su sustitución por nuevos bloques de caliza.

INTEGRACIÓN CON EL ENTORNO

Dentro del marco que está llevando a cabo la Autoridad Portuaria de Huelva en su objetivo de integración Puerto-Ciudad, se han llevado a cabo una serie de actuaciones emblemáticas que han redundado en un gran beneficio para la ciudad de Huelva. El Paseo de la Ría, con una estética muy marcada, y la senda peatonal que discurre en paralelo a la avenida Francisco Montenegro son dos de las actuaciones a tener en cuenta por su influencia en cualquier intervención que se realice en la Punta del Sebo.

Las obras que se están ejecutando en Francisco Montenegro, que incluyen una bolsa de aparcamientos justo antes de llegar al puente, son el escenario perfecto para restringir el tráfico y que toda la zona se convierta en un área peatonal, que incluya tanto al monumento como a la playa y el parque. De esta manera se estaría devolviendo a la ciudad esta zona que en los años 60 funcionaba como área de recreo, cuando la Punta del Sebo era la playa de la ciudad donde pasar los días de fiesta, con el tranvía, el transbordador hacia la Rábida, los toldos en la playa y las casetas en la arena.

Está ejecutado en la actualidad un camino que conecta la nueva bolsa de aparcamientos con la carretera que recorre la zona de oeste a este en fondo de saco, y donde se disponen los aparcamientos actuales. Se trata de un camino sinuoso, que divide la gran zona verde de eucaliptos en dos, que salva los árboles existentes y está pavimentado con la misma solería de adoquines en forma de rombos grises utilizados en el Paseo de la Ría.

Aunque entendemos que esta conexión es necesaria, consideramos que es conveniente realizarle unas mejoras estéticas. El monumento a Colón, seña de identidad de nuestra ciudad, debe tener entidad propia frente al diseño que proviene del Paseo del Ría o de la senda peatonal.  Además, la llegada de ese camino (principal punto de acceso), una vez desaparecido el tráfico interior, debe conducir al visitante directamente a eje con el monumento, que es el epicentro de toda la zona. Por ello, proponemos un camino rectilíneo, con la misma pavimentación que el entorno de la escultura, de mayor anchura y que incorpore los árboles, en lugar de sortearlos. Como no puede ser de otra manera, esta conexión tendrá zonas de descanso, con bancos, papeleras, luminarias, que también contribuyen a que la zona verde sea más vividera.

La otra vía de acceso a la Punta del Sebo es a través de la senda peatonal y el carril-bici que conecta con la ciudad. Si bien ahora mismo, el carril-bici muere al oeste, justo antes de llegar a la zona de intervención, se ve claramente que la mayoría de los ciclistas llegan hasta la rotonda previa a la cadena y regresan por el mismo camino o, llegan hasta la zona de Cruz Roja y continúan su recorrido por la acera del puente, teniendo que subir a pie una escalera.

Como respuesta a este uso que ya se viene realizando sin las comodidades y las medidas de seguridad necesarias, proponemos que el carril-bici, además de recorrer la Punto del Sebo de oeste a este, continúe su trazado y planteamos como mejora una ampliación con subida en rampa, ejecutada en madera y en paralelo al talud, que permita a los ciclistas subir cómodamente y continuar su trayecto de forma segura.

De esta forma, la Autoridad Portuaria de Huelva podría conectar todas sus actuaciones en el frente marítimo de la ciudad, desde el Polígono Pesquero Norte, pasando por el Muelle de Levante, el Paseo de la Ría, la senda peatonal, la Punta del Sebo y el puente. Sería ya sencillo conectar mediante una vía ciclista con la vía verde de La Rábida y recuperar la conexión entre las dos orillas, en un guiño en recuerdo al viejo transbordador, eliminado tras la construcción del puente.

Son precisamente ese puente y la zona industrial de fondo uno de los retos de esta actuación. Es por ello que abogamos por mantener toda la vegetación existente de gran porte y proponemos aumentarla en la medida de lo posible, ya que actúa tanto de pantalla acústica como visual. Además, la percepción que se tiene desde dentro es la de estar en un oasis.

DISEÑO Y ESTÉTICA

Somos conocedores de la influencia que tuvo el viaje realizado a Egipto en 1927 por Miss Whitney en el proceso de diseño del monumento a Colón. Su altura colosal, la forma de los sillares, la piedra de color dorado, la cámara interior, la forma troncopiramidal del basamento, los relieves de las esquinas… todo nos devuelve a Egipto.

Es por ello, que la propuesta de pavimentación del entorno y la vegetación que lo rodea deben transportarnos a las orillas del Nilo, si queremos comprender las verdaderas intenciones de la escultora y hacer de la visita a la zona una experiencia más completa.

Resolvemos toda la intervención con un módulo base de 90×90 cm que hemos tomado después de analizar las proporciones de la base del monumento y de la plataforma donde se asienta. A partir de este módulo se diseña todo el despiece de la solería, así como las dimensiones de los bancos, los merenderos, las salidas a la playa y de la pérgola.

Se utilizan palmeras como elemento de vegetación principal y el material para la pavimentación será una caliza en dos tonalidades, según se describe en el apartado de materiales de la presente memoria.

Si estas dos decisiones responden al deseo de recordar a la arquitectura egipcia, hay otro elemento que nos lleva a recordar los años 60, cuando la Punta del Sebo era la playa de la ciudad y el lugar para pasar los días de fiesta. Buscando entre las fotografías de la época, diseñamos los nuevos núcleos de aseos, tan necesarios en esta zona, siguiendo la estética de las antiguas casetas que recuerdan nuestros mayores en la playa, con sus tejadillos a dos aguas y pintadas con rayas de colores.

MEJORAS DE ACCESIBILIDAD

Los tiempos modernos hacen indispensable que cualquier intervención de carácter urbano sea accesible a personas con movilidad reducida. El entorno del monumento a Colón e, incluso, el interior del mismo, no pueden ser una excepción.

Se ha diseñado toda la intervención generando un itinerario peatonal que conecte el monumento con el resto de instalaciones y servicios disponibles y, además, se prestará especial cuidado en que el diseño de la cartelería y paneles informativos sean integradores, garantizando en todo momento una accesibilidad universal.

El itinerario peatonal accesible tendrá una anchura mínima libre de obstáculos no inferior a 1,80m (aunque se permiten estrechamientos puntuales de 1,50m) y una altura libre de paso no inferior a 2,20m. Las aceras, calzada, carril bici, estarán al mismo nivel, teniendo prioridad el tránsito peatonal. No tendrá escalones aislados ni resaltes y tendrá un nivel mínimo de iluminación de 20 luxes. Se disponen bancos o zonas de descanso cada 50 m.

Llegados a las inmediaciones de la escultura y tratándose de una actuación a realizar en un espacio público existente, en el caso de no poder cumplir alguna prescripción específica de la normativa aplicable en materia de accesibilidad en Andalucía, queda perfectamente justificado su incumplimiento debido al condicionante de tipo histórico y artístico que supone encontrarnos en el entorno de un bien declarado BIC.

Sería el caso de los tres escalones que sirven de pódium en la base de la escultura y que impiden el acceso al mismo. No se cumplen las prescripciones de relación entre la huella/contrahuella de este graderío, así como las franjas señalizadoras de pavimento táctil para avisar de su presencia o lo relativo a barandillas y pasamanos.

En cualquier caso, aún cuando resulta inviable el cumplimiento estricto de lo anterior, se mejora significativamente las condiciones de accesibilidad preexistentes. Se actúa elevando las rasantes del plano trasero de la escultura hasta llegar a la base del mismo, eliminado los escalones traseros y permitiendo el acceso a la plataforma y al interior del monumento a personas con movilidad reducida.

Esta actuación, que se entiende como necesaria e indispensable, sin embargo, no interfiere con la imagen frontal del monumento que permanece intacta.

El acceso a la playa queda garantizado con las 4 salidas desde el paseo, que están a nivel con éste.

En los núcleos de aseos que se plantean, se dispone un aseo para personas con movilidad reducida. Además, todo el mobiliario propuesto es accesible.

ELECCCIÓN DE MATERIALES

En nuestro deseo de una vuelta a la idea original de Miss Whitney es imprescindible tomar como referencia la vegetación y los materiales que la escultora americana utilizó en el diseño de la escultura y su pedestal.

Si atendemos a la descripción del arquitecto Pedro Rodríguez en su informe para las obras de emergencias llevadas a cabo en 1999, la escultura está recubierta de una piedra caliza de tono dorado proveniente de las canteras de Niebla. En palabras de dicho arquitecto, esta piedra “se lleva bien con el mar porque procede de éste”. De esta forma, la piedra caliza le da al monumento un aspecto marino, además de recordar a los sillares egipcios.

El monumento se asienta sobre una plataforma pavimentada con losas de piedra caliza rosada a modo de estilóbato (plataforma escalonada que eleva el edificio por encima de la cota del terreno para darle mayor realce y prestancia). Se accede a la base del monumento subiendo tres peldaños de piedra biocalcarenita similar a la de la escultura. La cámara interior del pedestal se reviste, en los dos tercios inferiores de su altura, de piedra caliza crema clara. El pavimento de la cámara, de despiece irregular, es de la misma caliza rosada que la plataforma exterior. La puerta de acceso a esta cámara, de bronce, fue diseñada por la propia Miss Whitney en París.

En un documento de 1927, donde se describe la “Colosal Estatua de Colón”, ya se indica que los alrededores del monumento se convertirán en un parque y jardín. En las primeras postales del monumento y en las fotografías que nos han llegado de los actos de inauguración, se pueden observar ya la plantación de tres palmeras en cada esquina de la plataforma. Siempre con esa clara evocación egipcia.

Nuestra propuesta de pavimentación alrededor de la escultura se basa en la piedra caliza del propio monumento en esas dos tonalidades, dorada y rosa, ya presente desde los inicios. Con una escuadría de 90x90x6 cm, estas piezas de caliza son capaces de resolver toda la urbanización de la zona.

En general, se utilizan piezas doradas para todo el conjunto y se complementa con unas franjas en color rosado, del mismo ancho que la base del pedestal, que parten de éste y se prolongan en la dirección de los cuatro ejes cardinales. Así, la franja rosada norte, parte de la cara trasera del monumento, recorre el eje visual atravesando el palmeral y nos lleva directamente hacia los aparcamientos en la avenida Francisco Montenegro.

En el centro de esas franjas rosadas, como ya se ha comentado, se interpone un fino canal de agua, a modo de oasis en ese dromos egipcio.

A los pies del navegante, se marca en el suelo una línea de bronce (mismo material que el elegido por Miss Whitney para la puerta) señalando la dirección de su destino, de forma que el visitante pueda seguir desde el suelo, la mirada hacia el oeste de la escultura.                       

Los bancos y merenderos se construyen también en piedra caliza y siguiendo el módulo base de 90×90 cm, como elementos que parten del propio suelo y se funden con él. Las salidas a la playa, se realizan también con grandes piezas de 1’80 x 1’80 m de caliza dorada, hasta fundirse con el color de la arena.

VEGETACIÓN

La imagen que desde siempre nos ha acompañado cuando recordamos el Monumento a Colón es la de verlo rodeado de palmeras que, aunque adultas, no llegan nunca a rivalizar con él por altura. Si bien, hemos detectado una carencia de sombra que es necesario paliar.

En la zona más cercana a la escultura, en la actualidad, nos encontramos con palmeras, palmitos, dos dragos canarios de reciente plantación y escaso porte aún.

Nuestra propuesta plantea que todo el entorno de la escultura sea como en origen y queden solo las palmeras, pero aumentando el número de ellas para generar la mayor sombra posible, creando espacios de estancia ahora mismo inexistentes en el entorno más inmediato. Serán de la especie Washingtonia Robusta, para evitar el ataque del picudo rojo. Se conservarán las palmeras existentes y en buen estado de salud y se plantarán más ejemplares hasta llegar a tener 6 palmeras en cada esquina de la plataforma y un paseo formado por 19 palmeras, dispuestas en doble hilera, a cada lado de las pérgolas.

Sobre éstas, que se han dispuesto para la generación de más sombra, se propone la plantación de hiedra, jazmines y buganvillas, de clara evocación mediterránea.

Una vez en tierra, todo el protagonismo lo tienen los grandes eucaliptos, que forman una pantalla verde minimizando la visual de la zona industrial. Creemos en la necesidad, no sólo de conservar esta masa de árboles de gran porte, sino de incrementarla con esa misma u otras especies, a modo de gran parque de estancia y esparcimiento. Como comienzo de esta iniciativa, se propone el traslado de los dos dragos canarios recién plantados cerca de la escultura, a esa gran masa verde, un lugar más propicio para su crecimiento. Su ubicación propuesta, a ambos lados del eje que conecta con Francisco Montenegro, asegura su percepción y disfrute por parte de los visitantes.

Los eucaliptos que se encuentran entre los aparcamientos, una vez desaparecidos éstos últimos, se recogen en una banda de zona verde que se plantará con una especie resistente y pisable, del tipo al Ray-grass perenne.

En la playa, en la zona cercana al puente, aparecen pinos y sabinas directamente en la arena, y que es interesante conservar, e incluso plantar más ejemplares, para que ayuden a mitigar el impacto acústico que tiene el tráfico del puente sobre la zona.