En el mundo de la arquitectura contemporánea, a menudo nos dejamos seducir por la escala monumental o la forma extravagante. Sin embargo, existe una arquitectura que susurra en lugar de gritar, que se descubre a través del tacto y la mirada atenta. El Negozio Olivetti de Venecia, obra del maestro Carlo Scarpa, es el ejemplo perfecto de esta filosofía.
Desde Ahaus Arquitectos, queremos que nos acompañes en esta #VisitaAHAUS. Hoy analizamos esta joya del diseño del siglo XX para entender cómo una rehabilitación bien ejecutada puede trascender el tiempo y enseñarnos lecciones valiosas sobre el habitar, la luz y la honestidad material.
EL RETO: Diseñar en el corazón de la historia
Imagina el año 1947. Adriano Olivetti, un empresario visionario que entendía el diseño como motor cultural, encarga a Carlo Scarpa un showroom en la Piazza San Marco. El emplazamiento no podía ser más exigente ni más hostil para un arquitecto moderno: un local de poca altura, estrecho (apenas 5 metros de ancho) y oscuro, situado en los bajos de las Procuratie Vecchie, un edificio histórico intocable.
Lo que para muchos hubiera sido una limitación paralizante, para Scarpa fue el detonante de la creatividad. Este es un principio que aplicamos constantemente en nuestros proyectos de vivienda: las restricciones del espacio no son barreras, son las reglas del juego que dan carácter a la obra.
Scarpa no intentó imitar el pasado ni imponerse a él. Optó por el diálogo. Creó una obra que es radicalmente moderna pero profundamente veneciana.
LA ESCALERA COMO ESCULTURA ESPACIAL
Si hay un elemento que define el proyecto y que todo amante del diseño debe conocer, es la escalera central. En un espacio tan reducido, una escalera convencional hubiera sido un muro visual. Scarpa, en cambio, diseñó una pieza que parece desafiar la gravedad.
Los peldaños son bloques masivos, pulidos y pesados, de piedra de Aurisina (una caliza gris del Carso). Sin embargo, Scarpa los desplazó lateralmente y los sostuvo sobre unos sutiles pernos metálicos, separándolos unos de otros.
¿El resultado? Una sensación de ligereza absoluta. La luz fluye entre los peldaños, permitiendo que la vista atraviese la escalera hasta el fondo del local. Aquí aprendemos una lección fundamental de arquitectura interior: la estructura no tiene por qué esconderse; cuando se diseña con rigor, la estructura se convierte en la protagonista estética del espacio.
MATERIALIDAD Y ATMÓSFERA: Un suelo hecho de agua
Al entrar en el Negozio Olivetti, la experiencia sensorial es inmediata. Scarpa entendía que la arquitectura se percibe también con los pies y las manos.
Para el pavimento, reinterpretó el tradicional suelo de terrazo veneciano. Utilizó teselas de pasta de vidrio de Murano de distintos colores (rojos, amarillos, azules y blancos) dispuestas en un patrón geométrico irregular. Este mosaico no es decorativo; es conceptual. Simula el movimiento del agua y cambia de tonalidad a medida que nos adentramos en el local, marcando sutilmente las diferentes zonas sin necesidad de tabiques.
Este uso estratégico de la materialidad nos recuerda que los acabados de una vivienda o local no son meras «pieles», sino herramientas para cualificar el espacio y guiar al usuario.
Además, la entrada cuenta con una escultura de Alberto Viani («Nudo al sole») que descansa sobre una losa de mármol negro bañada por una fina lámina de agua real. Es un guiño a la marea de Venecia, introduciendo la naturaleza dentro del entorno construido, un recurso que siempre aporta calma y bienestar.
LA LUZ COMO MATERIAL DE CONSTRUCCIÓN
El local original era una cueva oscura. La solución de Scarpa para traer la luz natural es un tratado de ingenio.
En la planta superior, sustituyó las carpinterías tradicionales por grandes ventanas de madera de teca con formas ovaladas, conocidas como «mandorlas». Estas no solo enmarcan las vistas hacia la plaza como si fueran cuadros, sino que actúan como un diafragma que controla la entrada de luz.
En el interior, la iluminación artificial no se limita a lámparas colgadas. Scarpa diseñó carriles de luz integrados y superficies reflectantes que multiplican la claridad. En la arquitectura residencial, este control de la luz es vital: no se trata de tener muchas ventanas, sino de saber cómo entra el sol y cómo baña las paredes a lo largo del día.
LA OBSESIÓN POR EL "NODO": El arte de la unión.
Carlo Scarpa es famoso por una frase: «La arquitectura es un lenguaje muy difícil de entender… el valor de una obra consiste en su expresión: cuando una cosa está bien expresada, su valor se vuelve muy alto«.
Para él, esa expresión residía en la junta, en el encuentro entre dos materiales. En el Olivetti, la madera nunca toca el muro de forma brusca; la piedra no se apoya en el metal sin una mediación. Siempre hay una hendidura, una sombra o una pieza de latón que separa y une a la vez.
Este nivel de detalle, que a veces pasa desapercibido, es lo que diferencia una construcción estándar de una arquitectura de calidad. Es la demostración de que alguien ha pensado en cómo cada pieza encaja en el todo.
Conclusión: La vigencia de Scarpa hoy
¿Por qué seguimos hablando de una tienda de máquinas de escribir diseñada hace más de 60 años? Porque el Negozio Olivetti nos enseña que la buena arquitectura no caduca.
En Ahaus Arquitectos, creemos que los principios de Scarpa son más vigentes que nunca para la vivienda y el diseño actual:
- Respeto por el contexto: Entender el lugar antes de construir.
- Honestidad material: Usar materiales nobles que envejezcan con dignidad.
- Escala humana: Diseñar espacios pensados para las personas, no solo para la foto.
Visitar el Olivetti es entender que el lujo no es el exceso, sino la armonía, la luz y el cuidado obsesivo por el detalle.