UNA JOYA ESCONDIDA A PUNTO DE VOLVER A BRILLAR

En Madrid hay un edificio compuesto por 133 hexágonos y que fue Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Bruselas del año 58. Acompáñanos en esta #VisitaAHAUS y conoce toda su historia.

Realizamos la visita a este edificio en mayo de 2024, un maravilloso ejemplo de arquitectura modular y paradigma de la arquitectura española del siglo pasado, proyectado por dos grandes maestros españoles como son los arquitectos Vázquez Molezún y José Antonio Corrales.

ORIGEN

El proyecto de pabellón es objeto de un concurso nacional en 1956. Las condiciones del concurso eran, principalmente, que el pabellón debía de ser desmontable y debía respetar el arbolado existente. Todo se encuentra perfectamente documentado en la revista nacional de arquitectura, en la que se presentan distintos equipos y resultan ganadores Corrales y Molezún, con una idea muy bonita pero a la vez muy radical: propusieron entonces hacer un edificio orgánico que se fuese adaptando al terreno mediante un módulo hexagonal con forma de paraguas invertido.

REFERENCIAS

Este proyecto posee algunas referencias a la arquitectura orgánica de Frank Lloyd Wright y en concreto al edificio Johnson Wax, construido en los años 1936-1939. Y tiene su explicación, ya que mientras Vázquez Molezún estaba en la Academia de Roma, coincidió con una gran exposición sobre Wright en Florencia, que por supuesto visitó y tuvo la oportunidad de conocer toda la obra que había realizado en ese momento, que era mucha y de gran calidad.

IDEA

Se dice que la idea les surgió en un tren durante un viaje de vuelta de una visita de obra de su proyecto de Herrera de Pisuerga. Se les ocurrió hacer un edificio por repetición de un mismo elemento autónomo, de sustentación y desagüe. Un paraguas hexagonal que vacía el agua de lluvia y que además tiene su propia cimentación.

EL PABELLÓN EN BRUSELAS

Este pabellón fue diseñado como el Pabellón Español en la Exposición Universal de Bruselas. Se trataba de un pabellón escalonado con planta y secciones elásticas, adaptado a la orografía del terreno, cuya solución fue: «un paraguas hexagonal prefabricado y ligero para formar la cubierta y que extendido a la totalidad del recinto formara el pabellón», utilizaron el hexágono de 3 m de lado y una estructura ligera de acero galvanizado como una columna central de sustentación y de desagüe para la cubierta y dos tipos de cerramiento; uno opaco con ladrillo visto y el otro transparente con bastidores de aluminio y vidrio, como módulo repetible.

El edificio fascinó a todo el mundo y fue premiado con la medalla de oro al mejor pabellón de la exposición, por delante de iconos como el Atomium de Bruselas.

DESMONTAJE Y RECONSTRUCCIÓN DEL PABELLÓN EN MADRID

Tras la exposición de Bruselas, Corrales y Vázquez Molezún reconstruyeron el pabellón en el Recinto Ferial de la Casa de Campo. Sin embargo, el terreno en donde se construyó no tenía las mismas características que en su ubicación original, por ese motivo, dispusieron los elementos en agrupaciones lineales de poca anchura, creando dos patios interiores cerrados y uno abierto con circulaciones por ambos lados, con ello se perdió el espacio continuo y la estructura escalonada que caracterizó la instalación de Bruselas.

Este edificio acogería las ferias del campo y era el pabellón que representaba a la Delegación Nacional de Sindicatos. Incluso en el suelo se trasladaría el tema de los hexágonos, diferenciando las partes expositivas, con la elevación del suelo siguiendo la forma hexagonal, de las partes de tránsito que estaban a nivel y con más continuidad espacial.

Al tratarse de un pabellón para las ferias del campo, en él podían verse desde cabezas de toros a objetos como camas de madera, productos del campo o maquinaria agrícola.

Un dato curioso es que desde Bruselas se trajeron 133 hexágonos para la reconstrucción, que se adaptaron en altura pero que son los originales. En el año 68 se añadieron más hexágonos, exactamente iguales que los originales pero que pueden diferenciarse unos de otros.

Durante la visita pudimos comprobar y experimentar cómo sería la entrada al pabellón en su nueva ubicación, y que se ha restaurado tal cual se dispuso tras su reconstrucción en Madrid.

 

ÉPOCA DE ABANDONO Y DESUSO

Desde el año 1959 estuvo en uso acogiendo diversas ferias, hasta que a mediados los años 70 cayó en desuso y en completo abandono, siendo ocupado en varias ocasiones y encontrándose en un estado lamentable. Hace pocos años el Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid decidió restaurarlo y ya existen algunas zonas completamente restauradas, aunque la mayor parte del pabellón siga esperando su reconstrucción. Durante nuestra visita pudimos observar el gran estado de deterioro en el que se encuentran muchas de estas zonas, y aún pueden verse en todos sus elementos los daños sufridos por el paso del tiempo y por el mal uso que ha tenido que soportar.

RESTAURACIÓN Y ESTADO ACTUAL

Aunque aún queda mucho por restaurar, ya se han terminado las obras de la primera fase de rehabilitación, emprendida por el Ayuntamiento de Madrid para que vuelva a ser disfrutado por la ciudadanía como espacio expositivo. Y es cierto que poder disfrutar de esos espacios es una auténtica gozada.

Atravesar ese primer atrio de transición hasta entrar en la primera nave, ya rehabilitada, y con otra escala, que combina diferentes tipos de iluminaciones, es una experiencia que te transporta a esos años 60, pero que sin embargo es extremadamente atemporal.

Ojalá dentro de poco podamos verlo rehabilitado en su totalidad pudiendo disfrutar también de los espacios exteriores y patios que genera el pabellón, todos ellos de una enorme belleza y calidad.

CASA OLVE
UNA JOYA ESCONDIDA A PUNTO DE VOLVER A BRILLAR

Mario Gómez Mogeda

Arquitecto técnico

Leer, carnaval, los cómics, los juegos de mesa, fútbol, NBA… Su listado de aficiones es más alto que él.

No le gusta la playa porque sólo entiende la arena y el agua acompañada de cemento.

La fama no le sube a la cabeza, porque no llega. Ve el mundo a escala 1:10.

Y, además, es aparejador.

Antonio Rivas Pérez

Arquitecto técnico

Su llegada al estudio siempre marca la hora de tomar un café.

Aporta experiencia y sosiego al equipo. 

El verano es su mejor época. Le gusta mucho cocinar y en las obras es en donde está en su salsa. 

Es aparejador y, además, arquitecto técnico.

Paula González González

Arquitecta

Le encanta dar paseos con su perra, siempre acompañada de sus animadas playlist de pop.

Su amor por las novelas de romance histórico es igualado solo por su conocimiento de los últimos acontecimientos de la sociedad. 

No le gusta nada llegar tarde a los sitios, por lo que si no llega a tiempo, ¡Houston, tenemos un problema!

Antonio Olaya

Antonio Olaya Camacho

Socio arquitecto

Nació en el blanco Moguer. En Sevilla y en Venezia aprendió mucho de lo que sabe.

En la naturaleza se siente bien. Disfruta del aroma de un libro, del sonido de un lápiz tocando el papel…

Es padre por duplicado y le gusta leer cuentos. La prisa no va con él porque él va más lento.

Es una A de AHAUS.

Henar Herrero Soriano

Socia arquitecta

Cómoda encuadrando detrás de una cámara, fotografiando edificios. Sensible con la sostenibilidad.

Siempre deja un dedo de café en la taza y garabatea croquis en servilletas de bar.

Le gustan las series y las escaleras bonitas. Adora hacer listas.

Es la H de AHAUS.

Ana Gómez Mogeda

Socia arquitecta

Siempre a caballo entre el Andévalo y la costa.

Adicta a la ortografía y a las tablas de Excel. No se resiste a una buena normativa.

En su mochila hay más objetos que en el almacén de Amazon, pero siempre se olvida las gafas de sol.

Y, además, es arquitecta.

Es una A de AHAUS.