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LA CASA ROCIERA

EXPLORANDO LA IDENTIDAD DE EL ROCÍO

En el corazón de la provincia de Huelva yace una joya arquitectónica única: la aldea de El Rocío en Almonte. Este enclave, rico en tradición y espiritualidad, ofrece una interesante perspectiva sobre el urbanismo y la arquitectura vernácula.

Sus calles de arena, sus edificaciones de líneas simples y su diseño urbano orgánico nos transportan a tiempos pasados, cuando la vida se desenvolvía en armonía con la naturaleza circundante.

Originariamente las casas de El Rocío eran un ejemplo perfecto de la arquitectura vernácula. Construidas principalmente con materiales locales como madera, barro y caña, estas viviendas reflejaban la sabiduría ancestral de adaptarse al entorno.

Hoy en día, las viviendas se renuevan con materiales más duraderos y modernos, pero sin perder su esencia. Sus fachadas encaladas brillan bajo el sol.

ORIGEN DE LA ALDEA

La aldea de El Rocío tiene sus raíces en una mezcla de historia, tradición y devoción religiosa. Su origen se remonta al siglo XIII, cuando se construyó una pequeña ermita en honor a la Virgen del Rocío. 

A lo largo de los siglos, El Rocío se convirtió en un importante centro de peregrinación mariana en Andalucía, atrayendo a miles de fieles cada año, especialmente durante la Romería del Rocío, una de las celebraciones religiosas más grandes y populares de España.

El desarrollo de la aldea estuvo estrechamente ligado a la devoción a la Virgen del Rocío y al flujo constante de peregrinos que visitaban el santuario. Con el tiempo, se construyeron casas, tabernas y otros servicios para atender las necesidades de los visitantes, dando lugar a la formación de una comunidad permanente en torno al santuario.

LA CASA ROCIERA

La estructura tipológica de la casa rociera se emparenta con la arquitectura doméstica almonteña, que tiene en la casa agrícola su mejor ejemplo, basado en la entrada única por el frente del edificio, tres crujías paralelas a fachada, con corral y alpende al fondo, generalmente sin salida por ser medianero al fondo con otra casa.

La choza rociera, articulada por el eje que la atraviesa desde la puerta al corral, se acopla con un esquema ordenadamente inverso al de la casa agrícola almonteña, en la disposición de los usos domésticos dentro de una doble o triple crujía interiores.

En su interior, primero las chozas y luego las casas rocieras, albergan el programa funcional propio de un medio rural de ocupación masiva y temporalmente puntual coincidiendo con la romería, peregrinaciones y demás celebraciones. Tradicionalmente, frente al mero lugar de descanso, cobra mucha importancia el espacio común del salón, inmediato a la entrada, donde se lleva a cabo la vida diaria con una concurrida afluencia de personas: recepción, reunión y fiesta.  El patio y el corral o cuadras, incluían la cocina y aseos, hoy estructurados más convencionalmente. En muchos casos el corral posterior, donde cabía la cuadra, era un cercado que incluía un pequeño huerto, hoy desaparecido.

La evolución de la choza hasta la casa rociera reciente bebe de referencias como las de las barriadas onubenses del arquitecto Alejandro Herrero o el conocidísimo poblado de Esquivel  obra de Alejandro de la Sota (fotografía abajo). 

Casas de una sola planta han cedido el paso a las de dos alturas, que arriba multiplican sus dormitorios y cuartos de baño y definen más claramente los usos de las respectivas estancias y dependencias, más privadas que las de la planta baja.

La fachada, comúnmente, tiene una resolución urbana doméstica, de huecos verticales con rejas, apariencia regionalista y abundante iconografía de la Virgen y otros temas rocieros, muchos resueltos con la habitual presencia de la cerámica. Las cubiertas suelen ser inclinadas con teja árabe (o incluso machihembradas industriales) o cubiertas planas con azotea a la andaluza, en detrimento de las soluciones vegetales con cubierta de castañuela, enea o cañizo y soportada por una estructura de palos como el de las primitivas chozas.

Los porches delanteros suelen delimitarse con pretiles bajos de fábrica, que sirven de banco y que los aldeanos llaman poyos. También se utilizan rollizos de madera, que además sirven para el atado de caballos delante de la puerta de la casa, en el centro de la fachada.

En contraposición a la fachada principal, la trasera doméstica se hace hacia un callejón de aspecto netamente rural, con tapias ciegas y portones para el acceso de carruajes y animales. Esta fachada de tono menor, se corresponde en paralelo con la de las casas de enfrente, configurando una calle puramente de servicio.

Mención especial merecen las parcelas en esquina, que pueden abrir huecos en las dos fachadas principales y tener porche en ambas fachadas.

LA CIUDAD INSTANTÁNEA DE IBIZA

¡VAYA EXPERIMENTO!

Así comienza la historia: André Ricard y Daniel Giralt-Miracle, miembro responsable de la ADI/FAD, proponen a la isla de Ibiza como sede del congreso bienal del ICSID de 1971.

Y así es como hace casi medio siglo, la isla de Ibiza comenzó a convertirse en el escenario de un experimento arquitectónico audaz y visionario: la Ciudad Instantánea.

Diseñada por el arquitecto José Miguel de Prada Poole, esta construcción efímera desafió las normas urbanísticas tradicionales y se erigió como un símbolo de vanguardia. Se consideró construir un campamento para los estudiantes que no tuvieran suficiente dinero para costearse el alojamiento, por lo que se pensó en una Ciudad Instantánea, a la manera de asentamientos como el de las reuniones de la Isla de White. El presupuesto era de 150.000pesetas (900 EUROS), por lo que recurrir a cualquier tipo de material tradicional era totalmente inviable. La ciudad estaba dividida en cuatro zonas en la que destaca la de la ciudad Neumática, dónde cada habitante se construye su propio refugio según sus necesidades particulares entre el repertorio establecido de antemano.

EL ORIGEN Y LA IDEA

Carlos Ferrater le encarga a José Miguel de Prada Poole este proyecto, por lo que contacta con la empresa de plásticos Aiscondel, que hasta ese momento solo había usado su PVC en la fabricación de flotadores hinchables. Para persuadirles del patrocinio deben hacer una prueba de carga y demostrar la viabilidad del proyecto. Convencerles de que su plástico es capaz de aguantar una estructura aireportada capaz de albergar cientos, quizá miles de personas en su interior. Prada Poole, que ya ha experimentado con este tipo de construcciones neumáticas, les propone una junta con grapas que mejora las prestaciones del adhesivo a doble cara que usaban. Así, solamente habría que invertir en los sistemas eléctricos, ventiladores y motores.

La ciudad estaba dividida en cuatro zonas en la que destaca la de la ciudad Neumática, dónde cada habitante se construye su propio refugio según sus necesidades particulares entre el repertorio establecido de antemano. Se desarrolla los planos de la disposición global de la ciudad: una sala común, un centro sanitario, un recinto de asistencia al diseño y un sistema de control de basuras; así como una «calle» principal a la que se acoplarían otras calles secundarias y cada una de las habitaciones de los asistentes.

A los estudiantes se les proporciona una grapadora, una cinta métrica, un rotulador y unas tiras de plástico de 1,20 metros de ancho y de longitud variable en función de si la habitación que van a construir albergará a dos, cuatro o seis personas. También se les entrega una «cartilla constructiva», en la que Prada Poole ha dibujado los detalles técnicos para unir las piezas entre ellas y a las «calles».

LA CONSTRUCCIÓN

Quince mil metros cuadrados de cloruro de polivinilo y un millón de grapas después, la Ciudad Instantánea emergió en la Cala Sant Miquel de Ibiza. Su sistema constructivo era simple: geometría básica, ventilación, espacios comunes y la participación activa de la comunidad. Los habitantes agregaron sus propias estructuras, como el pabellón del árbol y el hinchable tricónico.

Opciones generales:

 1 – Los colores. Hay una serie de colores para elegir aunque se aconsejan colores suaves para las células y combinaciones de colores para los conductos de suministro para la posterior identificación dentro del conjunto.


2 – Material. El material utilizado es PVC calandrado y autoextinguible, de 0,2 mm de espesor para las células y 0,3 mm para las zonas comunes, suministrado en rollos de 1,20 m de ancho. El material es donación de la empresa AISCONDEL.

Ejecución de las juntas:

Las juntas se ejecutan con grapas y cinta adhesiva según una serie de parámetros, como tiras de cinta menores de 50 cm, solapes de 1,5 cm al menos…

Puertas y ventanas:

Las ventanas son sólo para casos de agorafobia ya que dentro de la ciudad la iluminación es suficiente. Las ventanas no deben ser mayores de 30 cm, ya que la tensión acumulada en los bordes puede producir deformaciones y problemas en la estructura.

Otras especificaciones:

Existen otras especificaciones dentro de la estructura principal como la identificación de las células, el control de basuras, protocolos de emergencia o incendio y fiabilidad ante rotura, debido al caudal de 75000 m3/hora de los ventiladores para mantener en pie la estructura. Todo el conjunto tardaría entre 20 y 30 minutos en desinflarse por completo. 

EL CONGRESO

Del 14 al 16 de octubre de 1971, la Instant City se convirtió en el epicentro del Congreso del ICSID. Una bóveda de aire coloreada se alzó orgánicamente junto a la vegetación. Pero esta no era solo una construcción física; era un experimento de vida en comunidad, un llamado a la imaginación y una respuesta creativa al régimen político de la época.

EL LEGADO

La Ciudad Instantánea dejó una huella imborrable. Fue un lugar de nuevas experiencias colectivas, donde el trabajo se convertía en comunicación y el ocio en creación. Hoy, su legado perdura como un recordatorio de que la arquitectura puede ser más que estructuras estáticas: puede ser un espectáculo total, una manifestación artística y una experiencia vital.

El interior se organiza en torno a un patio central con un claustro con bóvedas de arista y arquería sobre columnas de mármol.

Acabamos esta entrada con las palabras de Pedro Torrijos en su artículo de JotDown:

“Sin embargo, ya es 20 de octubre de 1971 y todos bajan de nuevo a la playa para asistir al desmantelado de la ciudad instantánea. Se necesitan dos días para el total deshinchado de la estructura y el reciclaje de sus sistemas de construcción y uso.

Al final no queda nada. Tan solo un árbol y el recuerdo de una experiencia. Porque durante un mes de 1971, en Ibiza se vivió una experiencia única, fascinante y efímera, casi instantánea. Se construyó una ciudad soportada por un material que no se veía, que no pesaba y que apenas existía. Una ciudad que no dejó huella en el terreno, pero viviría para siempre en la memoria.

Como un sueño.”

Referencias:

Artículo de Elías Barczuk Pasamán en Archdaily

‘Construir castillos con el aire: la Ciudad Instantánea de Ibiza’ de Pedro Torrijos para Jot Down.

Instant City de Office of Architecture in Barcelona OAB

Artículo “LA CIUDAD INSTANTÁNEA [1972] José Miguel de Prada Poole” del blog Arqueología del futuro.

Artículo “LA CIUDAD INSTANTÁNEA [1972] del blog Arqueología del pauladeante.wordpress.

75 AÑOS DEL EDIFICIO DEL AYUNTAMIENTO DE HUELVA

Huelva adquiere la condición de capital de provincia en 1833, en disputa con Ayamonte y Moguer, gracias a su privilegiada ubicación como puerto natural en la ría del Tinto y el Odiel y enclave idóneo para las minas, cuya actividad impulsaron el cambio de pequeño pueblo marinero a ciudad portuaria e industrial. Acompáñanos en esta breve historia por el desarrollo de la ciudad.

DE LA ZONA ALTA DE LOS CABEZOS AL LLANO

En el siglo XV, cuando los Guzmanes, señores de Niebla se trasladan a Huelva, ésta empieza a crecer en población. En el siglo XVI, ya hay documentos de que Huelva se dividía en 4 barrios: la plaza de arriba (San Pedro), el pozo de Vizcaíno (Plaza San Francisco), la plaza de abajo (de las Monjas)  y la Vega.

Plano de Huelva con los cabezos. 1875. Museo de Huelva.

Si el primitivo cabildo se había situado en lo alto del cabezo de San Pedro, en la segunda mitad del s. XVII el centro de gravedad de la población se traslada a las calles Concepción y Palacios, con el paulatino desmantelamiento del castillo.

Planta del castillo de Huelva. 1768. Archivo general de la Casa Medina Sidonia.

La supresión de órdenes religiosas y la desamortización de sus bienes repercuten en Huelva. Los conventos de la Merced, San Francisco y la Victoria pasan a ser edificios que se destinan a cubrir las necesidades de inmuebles para organismos públicos. Era necesario dotar a la ciudad con urgencia de edificios públicos e infraestructuras acorde a su nueva capitalidad. El convento de la Merced se usa como cuartel y después como Instituto. El de San Francisco se usa como cárcel y hospicio. Y el de la Victoria se demuele para construir casas particulares. 

Plano de Francisco Coello. 1869. Cartoteca del Centro Geográfico del Ejército, Madrid.

La vieja sede del Cabildo en San Pedro es sustituida por una nueva casa del Ayuntamiento (1840) en la calle Puerto. Tenía una fachada sencilla en la que venía a destacar un amplio balcón con tres arcos de medio punto y la iluminación mediante cuadro faroles. En las fotografías que se conservan se aprecia el escudo de Huelva en hierro forjado sobre el frontón que remata el edificio y que lo distingue del resto de la calle.

Sede del Ayuntamiento en la calle Puerto

La revolución industrial y la llegada de capital británico a las minas tienen una vital importancia en el desarrollo de Huelva que, en 1876, deja de ser villa y recibe el título oficial de ciudad. El aumento de población se acelera, triplicándose en 50 años. En 1900 contaba con 21.500 habitantes.

En estos años se construyen además de los muelles, las dos estaciones de tren, el Hotel Colón, el barrio Reina Victoria, el Hospital provincial, el Casino, el mercado de El Carmen, la plaza de toros, el Matadero y el paseo hacia la Punta del Sebo.

Plano de Huelva y el Puerto de Huelva. José Albelda.

Si la visita del rey Alfonso XII y la celebración del IV Centenario en 1892, aceleraron los trabajos para mejorar los edificios públicos, los años previos a la Guerra Civil suponen un estancamiento económico para la ciudad, sin apenas actuaciones públicas.

En los años 40 se termina el dilatado proceso iniciado a principios de siglo de expropiaciones de casas y parte de los conventos de las Agustinas y San Francisco, que sirvió de cárcel, para la construcción del Ayuntamiento, el Gobierno Civil y el edificio de Hacienda.

Y la apertura de la Gran vía, una de las grandes operaciones urbanísticas de la época y que pretendía crear un gran eje oficial en la ciudad, con edificios monumentales a pesar de la escasez del momento.

EL AYUNTAMIENTO EN LA GRAN VÍA

Ubicado en la plaza de la Constitución, el actual Ayuntamiento, que ahora cumple 75 años, se construyó para sustituir al de la calle Puerto por estar muy deteriorado y se levantó el nuevo sobre parte del solar del antiguo convento de San Francisco.

En la obra del actual Ayuntamiento hay que destacar la participación de Francisco Sedano Arce, arquitecto del Catastro, a quien debemos grandes ejemplos de racionalismo, como el chalet Clauss y los edificios para la Junta de Obras del Puerto; y Mateo Gayá Prado, arquitecto municipal.

Para el diseño del nuevo ayuntamiento siguieron las fórmulas historicistas del régimen franquista, en estilo neoherreriano, pretendiendo dar una idea de fortaleza institucional. Se inspiraron en el Ministerio del Aire de Madrid, del arquitecto Gutiérrez Soto.

Las obras comenzaron en 1942 y se prolongaron hasta 1949. El responsable de éstas y de la definición final del proyecto fue el arquitecto Alejandro Herrero Ayllón.

El edificio se desarrolla en dos plantas, con una fachada muy simétrica. La planta baja revestida de granito y, el nivel superior, compuesto por una sucesión de pilastras que enmarcan los balcones y paños de ladrillo visto. La cubierta, oculta al exterior por un peto, está revestida de pizarra y de ella sobresalen las dos torres laterales, coronadas por afilados chapiteles piramidales. El centro de la fachada está presidido por un reloj.

El interior se organiza en torno a un patio central con un claustro con bóvedas de arista y arquería sobre columnas de mármol.

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POTENCIAL DE MEJORA DE SAN JUAN DEL PUERTO Y LAS MARISMAS DEL TINTO

Después de resultar ganadores del primer premio en el concurso convocado por el Ayuntamiento de San Juan del Puerto para la Rehabilitación de las antiguas instalaciones ferroviarias para Centro de Interpretación de las Marismas y Salinas del Tinto, hoy analizamos las potencialidades del entorno.

PUESTA EN VALOR DEL ENTORNO

Hace unos años que San Juan del Puerto busca volver a mirar al río Tinto y sus marismas. Desde finales del siglo XIX hasta la actualidad, esa conexión entre la ciudad y el río se ha visto truncada por la presencia de la línea férrea de Riotinto, que transcurre paralela al río creando una barrera entre el municipio y su valioso entorno natural.

Los primeros trabajos para la construcción de esta línea comenzaron en 1873, y algunos años más tarde, cuando se dieron cuenta de la importancia estratégica de San Juan del Puerto en el tráfico de mercancías y personas, se levantó un pequeño apeadero. Viendo que no era suficiente, en el año 1900 se erigió una Estación.

El edificio, de titularidad municipal y catalogado por el PGOU, se destina a Centro de Interpretación de las Marismas y Salinas del Tinto, sirviendo de elemento de puesta en valor, interpretación y puerta de entrada al mismo. Se rehabilitará como espacio dotado de contenido, audiovisual y documental, que servirá para transmitir al visitante la importancia del enclave natural, patrimonial y cultural donde se ubica. Servirá como punto de entrada a una serie dotaciones y actividades distribuidas por el hábitat natural que conformará un programa amplio y atractivo al futuro usuario local, provincial y nacional, proyectándose hacia el futuro como un motor de desarrollo municipal, cimentado sobre los principios de sostenibilidad, innovación, accesibilidad, autosuficiencia energética, y baja huella de carbono.

Junto a la Estación, la Nave de Carga del Muelle se propone como edificio de apoyo para bar-cafetería del Centro de Interpretación, así como de los futuros espacios libres dotacionales de ocio y juegos, utilizando la plataforma elevada del Muelle como terraza-mirador hacia el entorno natural dispuesto al Sur.

Dichas intervenciones se ubican a ambos lados del acceso de la pasarela peatonal; elemento clave e iniciador de esta reconexión entre el municipio y su entorno. Desde su construcción se facilita y potencia el cruzar la vía desde el núcleo urbano. Tras la pasarela se continuó con la recuperación de otro punto clave: el Muelle del Tinto, un lugar emblemático para los sanjuaneros por la importancia que tuvo para el municipio la actividad marítima en siglos anteriores. Hoy en día se trata de un centro municipal de actividades náuticas, gracias a la reciente construcción de un pantalán para embarcaciones ligeras. Además, aún puede verse un pavimento sobre pilotes de madera conocido como “los palitos” que sirvió para ampliar el embarcadero hacia el río en el período de 1905 a 1919 en el que se produjo una renovación del ferrocarril.

Todas estas intervenciones junto con las que ocupan esta propuesta y las posibles que pudieran realizarse en el futuro seguirán generando un redescubrimiento y reconocimiento por parte de la ciudadanía del entorno natural de las Marismas, Salinas y el propio río Tinto. Todo este entorno se trata de un espacio natural único, enmarcado en el estuario del Tinto, que nos acerca el agua del Atlántico en cada subida de marea, siendo una de las pocas representaciones de este tipo de hábitat en Andalucía. Todo esto no hace más que conectar a la población con el germen primitivo de su fundación como municipio, el río Tinto y su marisma, recuperando la unión y el sentir que les pertenece y dejando atrás el sentimiento de desapego y alejamiento que el trazado férreo generó como barrera física y virtual que se prolongó durante casi siglo y medio en aras del progreso.

PROYECCIÓN DE FUTURO

Todas las ideas que marcan esta proyección de futuro, tienen el carácter de propuestas con visión a largo plazo. Son ideas que surgen después de un profundo análisis del municipio y todo su entorno, y de analizar todas sus potencialidades presentes y futuras

PROPUESTAS

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BETI JAI. #VISITAAHAUS

¿Cómo acaba un frontón de pelota vasca en mitad de Madrid?

#VisitaAHAUS a BETI JAI

Que la corte real de la reina María Cristina veraneara en el País Vasco hizo que aumentara la afición por la pelota vasca. El traslado estacional de la Reina tenía un impacto económico en dicho deporte; el inmediato era el incremento de espectadores y en segundo plano el crecimiento de las apuestas vinculadas. Sin embargo, cuando la corte volvía a Madrid el negocio descendía.

El empresario José Arana vio una oportunidad clara y encargó al arquitecto Joaquín Rucoba la construcción de un frontón en Madrid. Así fue como el 29 de mayo de 1894 se inaugura el Beti Jai madrileño con la asistencia de la Reina y un aforo de 4000 espectadores.

El edificio está formado por un cuerpo principal de planta trapezoidal, un cuerpo en forma de “L” curvada (el graderío), el espacio de juego delante de éste (cancha y frontón, con su pared izquierda reforzada por contrafuertes escalonados exteriores) y finalmente, en el ángulo de la “L” se levanta un cuerpo secundario de forma triangular.

El cuerpo principal, con fachada a la calle Marqués de Riscal, está constituido por tres plantas, dos mas entresuelo. Estaba destinado a vestíbulo principal con taquillas, salones de descanso y dependencias administrativas. La cancha se encuentra a una cota inferior a la de la calle y se desciende por unas escaleras centradas en el vestíbulo principal.

El cuerpo del graderío, de cuatro plantas, está formado por galerías abiertas a la cancha con un antepecho corrido y ligeramente volado, constituido por barandillas de hierro forjado, decoradas por una delicada ornamentación. El frente del graderío queda dividido en vanos por finas columnas de fundición y se desarrolla con una ligera curvatura que “abraza” los 67 metros de longitud que tiene la cancha. Las gradas se encuentran cubiertas mediante una estructura metálica con ligeras bóvedas tabicadas, decoradas por pinturas.

Resalta en la cubierta, de viguetas de madera y tablazón, el vuelo a modo de marquesina que se prolonga hacia la cancha, con cartelas de hierro forjado trabajadas a modo de filigrana unidas a las columnas de fundición, con cobertura original de zinc.

La cancha y contracancha son algo mayores de lo habitual; la cancha mide 67 m de longitud, 20 m de anchura y la pared izquierda alcanza los 11 m. Destaca la fachada interior de ingreso a la cancha, con una interesante fábrica de ladrillo neomudéjar.

El cuerpo secundario posterior, de tres pisos y semisótano, dispone de dos cajas de escaleras y en él se situaban las áreas de servicio (cocina, restaurante, enfermería…). Es interesante el contraste entre las fachadas interiores, abierta y con estructura de finas columnas, y las fachadas neomudéjares, con fábricas de ladrillo masivas y compactas y complejos juegos de pilastras, huecos y recercados.

La fachada principal, al interior, combina el ladrillo rojo aplantillado con revestimientos de revocos en impostas, cornisas y pilastras. Se divide en tres cuerpos: en el primero una puerta central en arco de herradura flanqueada por dos vanos; en el segundo se abre un óculo flanqueado por dos ventanas rematadas con medio punto; en el tercero tenemos tres vanos con arcos lobulados. Se concibe como fachada urbana, creando la ilusión de plaza pública.

Hacia 1900 existían en Madrid 18 frontones con juego diario a la misma hora. La oferta superaba a la demanda y fue necesario introducir otros espectáculos: exhibición de esgrima, concursos de hípica… Durante 1904 y 1905 fue también Centro de Ensayos de Aeronáutica donde Leonardo Torres Quevedo construyó el primer telekino y realizó una demostración moviendo un triciclo a distancia, haciendo historia como pionero en el desarrollo del control remoto.

En los años 20 albergó un taller de montaje de la empresa automovilística Studebaker y posteriormente fue un concesionario de Harley Davidson. Durante este periodo se autorizó la apertura de un hueco de acceso de vehículos.

Al comienzo de la Guerra Civil fue cuartel de la CNT y tras la guerra queda en manos de la Falange dando apoyo a la Sección Femenina que tenía su sede cerca del Beti Jai. En 1948 la Falange se lo cede al Ayuntamiento de Madrid y comienza la degradación del edificio. Se tapiaron los graderíos y se destinaron a almacenes, trasteros…

En 1977 el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) emite un informe poniendo en valor el Beti Jai como último frontón en pie en Madrid pero la inexistencia de legislación sobre patrimonio la reclamación cayó en saco roto. En 1989 el Ayuntamiento vende el recinto a una empresa que pretendía construir viviendas. En esta ocasión la reclamación del COAM se ve reforzada por la Ley de Patrimonio de 1985 y se le asigna la categoría de Monumento de Interés Deportivo de Madrid. En 1994 vuelve a cambiar de manos, la nueva empresa pretende declararlo en ruinas para eliminar la protección y conseguir el derribo. El Ayuntamiento, por el contrario, aumenta la protección sobre el edificio aunque no evitó que entrase en la lista roja de Hispania Nostra en 2006.

La ocupación del edificio en 2007 generó un punto de inflexión que derivó en un potente movimiento ciudadano que reclamaba su rehabilitación, consiguiendo en 2011 que fuera declarado Bien de Interés Cultural, comenzando en 2015 las obras de consolidación previas a la rehabilitación. En 2018 se recupera la cubierta histórica con sus característicos lambrequines y se materializa su salida de la lista roja de Hispania Nostra. Se puede observar que ha sido necesario reforzar la estructura, en este caso la estructura original se encuentra pintada en blanco y los nuevos elementos se colocan en un plano secundario pintados en colores oscuros para no restar protagonismo.

Desafortunadamente, el COVID vino a paralizar las obras y así se encuentran en la actualidad. El Ayuntamiento de Madrid organiza visitas guiadas al edificio, no dejéis pasar la oportunidad de conocerlo si pasáis por Madrid.

Finalizamos con una imagen extraída de la propuesta de Javier Coronado Palomero y Amelia Rodríguez de la Torre Somoza, con la colaboración de René Martínez, para el concurso que el COAM convocó en 2018. Se propone la cubrición del espacio de juego por cerchas atirantadas que permiten albergar competiciones deportivas y espectáculos de distinta naturaleza, con el principal objetivo de recuperar el juego de pelota. El título de la propuesta es “Bizitza Berria: nueva vida para el Beti-jai”.

Fotografías propias, de Igor GM (Flickr) y de archdaily.cl.

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CENTRO DE INTERPRETACIÓN DE LAS MARISMAS Y SALINAS DEL TINTO

Primer premio en el concurso convocado por el Ayuntamiento de San Juan del Puerto para la Rehabilitación de las antiguas instalaciones ferroviarias para Centro de Interpretación de las Marismas y Salinas del Tinto.

HISTORIA DE LOS EDIFICIOS: IMPORTANCIA Y NECESIADAD DE LA REHABILITACIÓN

La antigua Estación de Rio Tinto, representa uno de los edificios más emblemáticos del municipio de San Juan del Puerto (Huelva). Se construyó como estación de viajeros de la línea férrea que unía Huelva y Riotinto tras la concesión de las minas de Riotinto, en el año 1873,  a la compañía The Rio Tinto Company Limited, y la construcción de la infraestructura ferroviaria entre la mina y el puerto de Huelva. El trazado ferroviario estuvo en funcionamiento hasta 1984.

El edificio de la estación fue adaptado a Centro de Interpretación de las Marismas y Salinas del Tinto hace más de una década mediante un proyecto de adaptación, dotándolo del aspecto y acabados actuales. La falta de uso tras su adaptación, así como el vandalismo, llevaron al deterioro y estado actual de dicha dotación, debiéndose proceder al cegado de huecos para evitar la ocupación continuada de la misma. Últimamente ha sido utilizado como almacén de material y útiles destinados a la construcción de la pasarela que cruza la línea de ferrocarril, que se inauguró en febrero de 2018, y que sobrevuela y desembarca al sur de la Estación.

La Nave de Carga se construyó como Almacén de Mercancías de la línea férrea entre Huelva y Riotinto. Albergó una carpintería y, en la actualidad, está siendo usada de forma privada para almacenamiento y establo.

La plataforma del Muelle de Carga constituía el muelle maniobras del Almacén de Mercancías, ambos elevados y dispuestos a la misma altura que los vagones que transitaban por la vía para facilitar las labores de carga y descarga. Presentaba un ramal propio para estas labores. En la actualidad, está siendo usado como cercado para animales de compañía.

La subvención concedida, procedente de la Línea 1 del Programa de Impulso a la Rehabilitación de Edificios Públicos de Entidades Locales (PIREP), marca los requisitos para devolver a la Estación a su estado óptimo para su uso como Centro de Interpretación de las Marismas y Salinas del Tinto (Edificio 1) y la Nave de Carga (Edificio 2) para que sea usada como cafetería y apoyo al Centro de Interpretación.

EL ENTORNO

Los dos edificios que se van a rehabilitar se encuentran en paralelo al trazado de las vías, en la margen sur. Entre ambas edificaciones se dispone una pasarela peatonal de reciente construcción, que cruza sobre las vías y conecta la Estación con el municipio de San Juan del Puerto. 

En la zona sur del trazado de vías se extienden las marismas de la ría del Tinto, de gran riqueza medioambiental, las antiguas Salinas de San Juan del Puerto y el antiguo Muelle de Carga del mineral. En paralelo a la vía férrea discurre un camino que puede entenderse como vía paisajística.

PUESTA EN VALOR DEL ENTORNO

Hace unos años que San Juan del Puerto busca volver a mirar al río Tinto y sus marismas. Desde finales del siglo XIX hasta la actualidad, esa conexión entre la ciudad y el río se ha visto truncada por la presencia de la línea férrea de Riotinto, que transcurre paralela al río creando una barrera entre el municipio y su valioso entorno natural.

El edificio de la estación, de titularidad municipal y catalogado por el PGOU, se destina a Centro de Interpretación de las Marismas y Salinas del Tinto, sirviendo de elemento de puesta en valor, interpretación y puerta de entrada al mismo. Se rehabilitará como espacio dotado de contenido, audiovisual y documental, que servirá para transmitir al visitante la importancia del enclave natural, patrimonial y cultural donde se ubica.

Junto a la Estación, la Nave de Carga del Muelle se propone como edificio de apoyo para bar-cafetería del Centro de Interpretación, así como de los futuros espacios libres dotacionales de ocio y juegos, utilizando la plataforma elevada del Muelle como terraza-mirador hacia el entorno natural dispuesto al Sur.

Dichas intervenciones se ubican a ambos lados del acceso de la pasarela peatonal; elemento clave e iniciador de esta reconexión entre el municipio y su entorno. Desde su construcción se facilita y potencia el cruzar la vía desde el núcleo urbano. Tras la pasarela se continuó con la recuperación de otro punto clave: el Muelle del Tinto, un lugar emblemático para los sanjuaneros por la importancia que tuvo para el municipio la actividad marítima en siglos anteriores. Hoy en día se trata de un centro municipal de actividades náuticas, gracias a la reciente construcción de un pantalán para embarcaciones ligeras. Además, aún puede verse un pavimento sobre pilotes de madera conocido como “los palitos” que sirvió para ampliar el embarcadero hacia el río en el período de 1905 a 1919 en el que se produjo una renovación del ferrocarril.

Todas estas intervenciones junto con las que ocupan esta propuesta y las posibles que pudieran realizarse en el futuro seguirán generando un redescubrimiento y reconocimiento por parte de la ciudadanía del entorno natural de las Marismas, Salinas y el propio río Tinto.

EDIFICIO 1 - ANTIGUA ESTACIÓN

La antigua Estación de San Juan del Puerto se rehabilitará para su uso como Centro de Interpretación de las Marismas y Salinas del Tinto, con el objetivo de que sea un edificio de consumo nulo, es decir, que utilice sólo energía procedente de fuentes renovables.

Manteniendo la estética y la volumetría de la Estación original, se interviene en el edificio para dotarlo con los estándares de calidad que marca el Código Técnico de la Edificación.

El edificio original tiene planta rectangular, se compone de dos crujías paralelas al trazado de las vías, con cubierta de teja a dos aguas. Presenta cuatro huecos en la fachada norte y sur y otros dos en cada una de las fachadas laterales. Tiene un porche en la fachada norte, la más próxima a las vías, que le confiere su tradicional imagen de estación.

La construcción de la pasarela peatonal ha modificado las condiciones del entorno y es necesario crear un nuevo acceso en la fachada sur, con una marquesina simétrica a la existente: zona de sombra, punto de llegada y de estancia de los visitantes. Se creará un banco corrido en la terraza sur para que los visitantes puedan observar el paisaje de la marisma.

El interior se dejará diáfano para su uso como zona expositiva con la salvedad de la inclusión de un aseo adaptado y punto de Información.

Se renovará la cubierta por completo debido a su mal estado de conservación, aprovechando la ocasión para dotarla de aislamiento y asegurar su impermeabilización. Se eliminará la tablazón existente del techo para dejar las vigas de cubiertas vistas y dotar de mayor calidad al espacio expositivo.

Se aprovechará la cubierta para la colocación de paneles fotovoltaicos, con capacidad suficiente de autogeneración eléctrica y almacenamiento suficiente con baterías. De esta manera, el edificio se encaminará hacia un consumo nulo.

EDIFICIO 2 - NAVE DE CARGA

Con esta intervención se pretende que este edificio sirva de apoyo al Centro de Interpretación, destinándolo a Bar.

La intención es mantener la estética y la volumetría existentes, manteniéndose los acabados exteriores, dotando el interior de las condiciones necesarias de habitabilidad, funcionalidad y salubridad. La carpintería se renovará, y se repondrán los acabados deteriorados dando un tratamiento antihumedad a las partes bajas de los muros de cerramiento.

Se trata de un edificio de pequeñas dimensiones, con muros de carga y cubierta de teja a dos aguas. Las fachadas presentan unos grandes huecos: el oeste se renovará como puerta de acceso, mientras que las otros serán grandes ventanales acristalados.

Al igual que en el Centro de Interpretación, se renovarán los faldones de cubierta, se repondrán todas las instalaciones y se dotará de confort térmico al espacio interior, mediante las instalaciones de climatización y renovación del aire interior. Se dotará de red de conexión a internet y, en la cubierta se dispondrán paneles fotovoltaicos.

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LA CASA DE BLAS INFANTE EN ISLA CRISTINA

NUESTRA PROPUESTA

Nuestra propuesta plantea una vuelta a los orígenes, a descubrir la esencia constructiva de la casa que habitó Blas Infante durante su estancia en Isla Cristina entre los años 1923 a 1931, donde tuvo sede su notaría y que él consideraba “su patria” por haber nacido allí sus dos hijas.

La casa, de estilo neomudéjar, tiene dos plantas de altura y sigue la tipología de las viviendas notables de la época: ventanas salientes, cancela del tipo sevillano, azulejería, etc. Su elemento más característico es la fachada de ladrillo visto, donde destacan los dos balcones de la planta superior con ajimez (ventana arqueada, dividida en el centro por una columna), únicos entre las viviendas de Isla Cristina. Influenciado por sus viajes a Marruecos, el interior estaba decorado al estilo morisco.

PUESTA EN VALOR DEL BIEN CATALOGADO

El estado actual de la vivienda presenta alteraciones que se han ido realizando con el paso de los años. La vivienda original partía de tres crujías, teniendo la tercera un saliente en la medianera, donde se encontraba originalmente la escalera. Es nuestra intención devolver la vivienda a su estado original, eliminando la escalera actual que le imprime a la casa un carácter de uso como si fueran dos apartamentos independientes, en vez de como un único espacio.

Se propone la eliminación de las particiones interiores, que desvirtúan la continuidad de los espacios, y las construcciones posteriores que dan a la calle Catalanes y que carecen de valor.

Una vez depurado el volumen original, se centran los esfuerzos en la puesta en valor de la fachada, la restauración de los forjados y la recuperación del patio original de la vivienda.

La fachada, elemento característico de la vivienda y que ha permanecido prácticamente invariable a lo largo de los años, se limpia y se retiran los elementos que generan caos (como el cableado aéreo, la antena, etc.). Se propone mantener los elementos singulares que le aportan carácter, como son los postes para el cableado, la placa que distingue la casa como “asegurada de incendio” y el azulejo conmemorativo.

Además de restaurar la cerrajería existente, se renuevan las carpinterías exteriores para mejorar su eficiencia energética y se recupera la ventana con arco superior de los ajimez.  

Debido a su mal estado de conservación, se hace necesario la demolición de los forjados y se propone la reconstrucción con la misma tipología, con vigas de madera, alfarjías y entrevigado cerámico.

El patio es el epicentro de la vida de la casa andaluza: sus paredes blancas, sus azulejos sevillanos, el agua del pozo. Una vez retirada la higuera que lo tiene colonizado, el patio vuelve a relucir con sus paredes llenas de macetas. Se mantienen los huecos de ventanas que nos permiten ver el patio. Es un lugar que nos invita a estar en su interior.

Para apoyar esta edificación original, se amplía la vivienda aprovechando la disponibilidad del solar colindante ubicado en el nº 8 de la calle Catalanes. Se construye una pieza de dos alturas, con fachada hacia la calle Sevilla, que contiene los espacios servidores (ascensor accesible, núcleo de aseos, instalaciones, archivo/almacén) y que sirve de charnela entre la vivienda original y la ampliación.

Si volumen original se dedica fundamentalmente a espacios expositivos abiertos al público, con una oficina en la primera crujía y zona de atención al público a continuación del zagúan, que organice la llegada de visitantes; en la ampliación se construye una sala de uso mixto, equipada para impartir cursos, conferencias, charlas o servir como espacio expositivo adicional y volcada al nuevo patio trasero.

Esta sala polivalente se plantea con una estructura metálica continua y una partición móvil acristalada que permite que, una vez abierta, la partición quede oculta en el armario adosado a fachada, y la sala y el patio se fundan como un único espacio continuo. 

La propia estructura metálica se convierte en una pérgola vegetal que favorece el uso del patio en los meses de verano y la creación de una zona intermedia entre el uso interior y exterior.

COHERENCIA DE LA INTERVENCIÓN

Teniendo la fachada de ladrillo como punto de partida y el volumen original de la vivienda como eje vertebrador de la propuesta, obtenemos un espacio expositivo muy versátil,  con una sucesión de  salas contiguas que permiten un recorrido libre por la planta y facilita el futuro proyecto museístico.

Aprovechando la disponibilidad del solar anexo, se construye una pieza de dos plantas de altura, que alberga los espacios servidores, permite la accesibilidad de la planta alta y es donde se ubican los aseos e instalaciones, para que estos usos no distorsionen el volumen original.

Se amplía el espacio expositivo con una sala multiusos en planta baja que se puede abrir completamente al patio trasero. Esta ampliación da fachada a las calles Sevilla y Catalanes y se remata con una cubierta vegetal, que sirve como zona de esparcimiento de planta alta o espacio expositivo exterior.

En el diseño de las fachadas se han tomado elementos de celosías tradicionales llevados a un diseño contemporáneo. En la fachada a la calle Sevilla se replica el ajimez original, con el diseño de un hueco alargado, que se parte en dos por un pilar metálico. De un lado, en el patio, el hueco exterior remarcado por la pérgola vegetal y del otro, la ventana interior sobre el armario donde se recogen las instalaciones y la partición plegable. De esta manera, la realidad del nuevo espacio construido se divide en dos por ese gran ventanal móvil, igual que el hueco del ajimez queda partido por la columna de fundición.

INTEGRACIÓN CON EL ENTORNO

La casa de Blas Infante se encuentra en el nº 7 de la calle Diego Pérez Pascual, antigua calle Real, y forma parte de la “Ruta de Blas Infante” que es un recorrido por la Isla Cristina peatonal, donde se desarrolló la vida laboral, social y cultural de Blas Infante.

Ya se está llevando a cabo una puesta en valor de toda la ruta, desde el muelle, la plaza de Las Flores, y el Paseo del Chocolate. Nuestra propuesta, además, abre el nuevo patio a las calles Sevilla y Catalanes, creando un triángulo cultural con vértice en la plaza de Las Flores, pasando por la biblioteca e integrando este nuevo contenedor cultural en esas dos calles, ya peatonales del centro histórico, pero con un carácter más secundario y que se verían revitalizadas.

La gran puerta trasera permite la realización de actividades al aire libre, con acceso desde la calle Catalanes y de forma independiente al del resto de la casa si fuera necesario.

PAREADOS DOS FLORES

DOS FLORES son dos viviendas pareadas exentas situadas en un enclave privilegiado con vistas al mar.

Si la ubicación de cualquier proyecto es fundamental para su definición, en este caso lo es aún más; el mar se convierte en el principal foco hacia el que mira el edificio, enmarcado en este caso por un conjunto de pinos de gran porte que se encuentran en la parcela y que se conservan como elementos de sombra.

LOS CLIENTES

En una tipología pareada las premisas de partida se duplican. El resultado final debe satisfacer a dos familias que parten de necesidades diferentes. La primera familia, con dos hijos adultos, busca espacios familiares, que permitan la reunión de todos y las futuras incorporaciones. La segunda familia, sin hijos, busca espacios cómodos y abiertos para disfrutar las estancias en la playa y reunirse con amigos.

Sin embargo, les une un único objetivo: poder divisar el mar desde los máximos puntos posibles, y esa es la idea que genera toda la casa.

LA PROPUESTA

Si recordamos los 5 puntos de la arquitectura de Le Corbusier y miramos el edificio de nuevo, se reconoce la influencia de los mismos en la separación estructura/fachada. La fachada pasa como una piel por delante de la estructura y es recorrida por una ventana panorámica que permite la visión hacia el exterior desde cualquier punto de la casa.

También tiene cierta influencia, volumétrica y conceptual, de una de las viviendas más conocidas de la historia de la Arquitectura, ´La Casa de la Cascada’ de Frank Lloyd Wright y sus grandes terrazas en voladizo. Los elementos programáticos que requieren privacidad se han adosado a la medianera entre las dos viviendas y se ha liberado la planta para que la relación interior/exterior sea algo más que una anécdota.

MATERIALES

El exterior de las viviendas se ha revestido con mortero de cal, material tradicional que aporta confort térmico a la vez que deja transpirar a las viviendas. En el interior podemos encontrar materiales nobles como el mármol o la caliza.

La cubierta inclinada oculta las instalaciones y, coronando el conjunto, la chimenea adquiere especial protagonismo por la reminiscencia naval.

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CAL

Si hablamos de cal todos tenemos en mente la imagen de los pueblos blancos que salpican el territorio andaluz. Todos hemos crecido viendo a nuestros abuelos “encalar” las casas anualmente y hemos sido testigos de cómo, paulatinamente, se dejó de utilizar la cal. No podríamos decir exactamente cual fue el momento en el que las pinturas plásticas irrumpieron en nuestras vidas sustituyendo a la cal, o en cuando fue la primera vez que un constructor nos miró raro al prescribir mortero de cal más allá de su uso en el mortero bastardo para el agarre de la teja.

PROPIEDADES

La realidad es que la cal es un material natural con múltiples cualidades que la hacen idónea para su uso en edificación:

  • Absorbe CO2 durante el proceso de endurecimiento ayudando a purificar el ambiente.
  • Con un proceso de fabricación natural se obtienen formas diversas libres de productos químicos, se trata de un producto natural con muy poco procesado. Es un material ecológico y respetuoso con el medio ambiente. El ciclo de la cal está dentro de la economía circular.
  • Tiene propiedades antisépticas: su alta alcalinidad evita la proliferación de microorganismos. Esta propiedad era muy importante en una época con poco acceso a la medicina y donde ésta no se encontraba muy desarrollada. Era su forma de prevenir frente a epidemias.
  • Es transpirable al vapor de agua y a su vez impermeable al agua en estado líquido: en obras de rehabilitación conviene utilizar materiales transpirables que dejen respirar al muro y evite que la humedad se quede atrapada en el mismo, lo que sucede con las pinturas plásticas. Esta ventaja se puede aprovechar igualmente en obra nueva.
  • Reducen el consumo energético gracias a sus propiedades aislantes: su color blanco refleja la radiación solar, evitando que los muros absorban energía térmica y logrando interiores más frescos.

HISTORIA

La fabricación de la cal es un proceso artesanal que generó una industria propia en Andalucía, focalizándose en Morón de la Frontera. La cercanía a las canteras de la Sierra de Esparteros, con una pureza de material del 98% de carbonato cálcico, favorecieron la creación de hornos de cal que todavía a día de hoy siguen activos.

Para la construcción de un horno de cal se elegía un terreno con pendiente considerable, cerca de la cantera de caliza y no muy lejos de donde se iba a extraer la leña.

Se construía la caja exterior mediante paredes de piedra en seco con las juntas de arcilla, era la olla. La olla contaba con unos 4 metros de diámetro y unos 2 metros de profundidad. Dejando 2 aberturas en la parte inferior, una la puerta por donde se metería la leña y la otra para ventilación del horno.

A continuación, se colocaban todas las capas de piedra caliza, manualmente, eligiendo la disposición según el tamaño de las piedras y sin ningún tipo de conglomerante.

Se remataba con un “sombrero” compuesto por una capa de cal y arcilla para impedir que el fuego saliera del horno.

El proceso tradicional podría durar varios días (según la capacidad del horno), hasta que el maestro calero daba el visto bueno. La piedra caliza se había convertido en cal viva.

En la provincia de Huelva tenemos nuestra propia cultura calera en el pueblo serrano de Santa Ana la Real.

HORNOS DE CAL DE SANTA ANA LA REAL

La industria calera de Santa Ana la Real generó una identidad y caracterizó sus relaciones con las poblaciones vecinas. Le sirvió para diversificar su economía en una comarca fuertemente marcada por la agricultura, la ganadería y la minería. Se trataba además de una actividad que se integraba a la perfección en el entorno pues demandaba para su funcionamiento recursos naturales presentes en su espacio circundante: carbonato cálcico como materia prima y leña y matorral como fuentes de energía.

Llegó a contar con una quincena de hornos que producían unos 23.000 kilos de cal en sus momentos álgidos. Pero la llegada del cemento, con una irrupción brusca y generalizada, devino en la desaparición de la industria calera.

En 1999 la Asociación Cultural Valle de Santa Ana impulsó la patrimonialización de los hornos, que fueron incluidos en el Catálogo General de Patrimonio Histórico de Andalucía.

El último horno de cal de Santa Ana la Real se apagó en 1966 y no fue hasta febrero de 2022 que tuvo lugar una nueva cocción en el “Horno del Evaristillo” tras su restauración.

Actualmente se puede recorrer el patrimonio calero de Santa Ana la Real a través del Sendero de los Hornos de Cal.

CONCLUSIONES

Como venimos diciendo habitualmente, para continuar avanzando en sostenibilidad hay que mirar hacia atrás. Las técnicas tradicionales esconden un saber popular que puede ayudarnos hoy en día a conseguir el confort sin aumentar la huella de carbono.

Nos hemos acostumbrado tanto a instalar sistemas de climatización que no concebimos construir desde el ahorro pasivo.

La cal está presente en la edificación en forma de morteros y pinturas, incluso como puente de unión entre materiales. Es un material igual o más versátil que el cemento.

El uso de la cal en sus múltiples formas ayuda a mantener los interiores frescos, a evitar la proliferación de microorganismos, a que los muros transpiren y su plasticidad hace que absorba mejor las dilataciones debidas a los cambios térmicos.

La durabilidad de la cal es mayor que la del hormigón, los restos más antiguos de cal datan del 6.000 a.C mientras que cemento se viene usando en los últimos 200 años y no se prevé esa durabilidad.

Su hándicap reside en que la cal es más cara que el cemento. Debemos aprender a mirar al futuro y priorizar el ahorro que genera a largo plazo sobre la inversión inmediata.

Fuentes: IAPH, Catálogo General de Patrimonio Histórico de Andalucía, periódicos de la provincia de Huelva y Gordillos Cal de Morón.

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LA PLAZA DE LA IGLESIA DE MOGUER.

NUESTRA PROPUESTA

La propuesta se basa en un estudio histórico de este espacio urbano, analizando y recuperando los elementos que han marcado su carácter y que más se han repetido a lo largo de los diferentes estados en los que se ha encontrado esta zona del municipio.

Los primeros documentos que encontramos de la plaza datan del s.XVI, en los que se puede ver como al espacio que hoy se llama plaza Ntra. Sra. De Montemayor se le denominaba como “Campo de Santa María”. Del mismo modo, a la zona ubicada frente a la entrada principal de la iglesia se le conocía como “Placeta de la Iglesia”.

Aunque hoy en desuso, en la tradición medieval, el término campo estaba muy extendido por toda Europa. El nombre procede de que antiguamente estos espacios eran prados para obtener pastos o terrenos cultivados como huertos, incluso en algunos casos eran utilizados como cementerios.

En muchas ciudades, la vida social, comercial y religiosa giraba alrededor del campo. Sobre los campos  gravitaban numerosas actividades cotidianas: el mercado, las tiendas artesanales, las iglesias con sus cementerios, los juegos de los niños y el abastecimiento del agua. Los campos poseían, la mayoría de las veces en el centro, uno o más pozos, que antiguamente eran las únicas fuentes de aprovisionamiento de agua de la ciudad.

Los campos más grandes, debido a su extensión, se convertían a veces en lugar de manifestaciones al aire libre, como ceremonias religiosas, corridas de toros, espectáculos circenses, procesiones, torneos o discursos de grandes predicadores. La progresiva centralización de los servicios de la ciudad empezó a debilitar la función del campo como centro de reunión.

Una de las ideas principales de la propuesta es recuperar el carácter de campo de ese espacio, llevándolo al siglo XXI. Además de esto, otra de las intenciones importantes es la recuperación y puesta en valor del espacio que se encuentra frente a la puerta principal de entrada a la iglesia, o “Puerta del Sol”. La que se conocía como Placeta de la Iglesia, no era más que una zona de carga y descarga, así como lugar de paso de tráfico rodado, y actúaba más como una especie de rotonda para vehículos que como un espacio previo de entrada a un edificio de indudable valor. La intención es devolverle ese carácter de antesala del templo, crear un espacio de reunión que pusiera en valor y enfatizara la entrada principal. Se amplia el pódium existente eliminando la actual escalera y creando una gran escalinata que conecta en todo su perímetro el pódium con la superficie inferior que se encuentra a una altura aproximada de -1,20 m. A su vez, esta escalinata sirve de graderío y elimina esa sensación de desconexión entre ambas cotas, generando una zona mucha más amplia frente a la puerta principal y regalando un nuevo espacio público a la ciudad.

Todo esto se  consigue empleando los mismos materiales en ambas superficies, con una base de un granito blanco sobre la que aparecen bandas de granito beige, con un tono muy parecido al de la iglesia, que además responden a las pilastras de la propia fachada y se extienden hasta llegar al encuentro de dicho espacio con las fachadas de las viviendas adyacentes.

Otra de las cuestiones importantes a resolver es la mejora de accesibilidad e integración de todo el entorno de la iglesia.

Repasando la documentación fotográfica de las diferentes décadas se aprecia como la plaza siempre fue mucho más accesible y diáfana, permitiendo un espacio de reunión social. Además, utilizaba los árboles para crear espacios de sombra y descanso.

Si bien nos encontramos con una superficie prácticamente a nivel en la zona norte, conforme bajamos hacia la zona de la puerta principal, la diferencia de cota entre el viario y la plataforma de la plaza llegaba a alcanzar hasta una altura de 1,40 m. Esto, junto con los arriates colocados en los años 80, hacían que se redujera el espacio público utilizable por los peatones y limitara el acceso a la plaza.

En esta actuación se eliminan todas esas barreras arquitectónicas, dotándolo de un carácter peatonal y se relegan a los vehículos a un acceso restringido (residentes, carga y descarga y emergencias).

Se sustituye la fuente central por dos más pequeñas, focalizando la atención sobre la iglesia, y especialmente sobre sus portadas barrocas de ladrillos avitolados. Como hacíamos en el espacio de la puerta principal, volvemos a jugar con un pavimento base de granito blanco y con bandas de granito beige que focalicen la atención sobre la fachada de la iglesia, haciendo protagonista al edificio de este espacio urbano.

Respecto a la vegetación, se conservan los naranjos y palmeras existentes, manteniéndolos en su sitio o trasplantando algunos a ubicaciones que coincidan mejor con la nueva ordenación. Además de los naranjos y palmeras, se colocan algunos árboles de mayor porte, en lugares estratégicos para proporcionar espacios de sombra y frescor, creando zonas más agradables y vivibles. Sumado a las dos fuentes, de pequeña escala, buscando el placentero sonido del agua al caer.

MATERIALES Y MOBILIARIO

La forma de materializar la propuesta es bastante sencilla, buscando una uniformidad y elegancia en toda la intervención.

Partimos de una superficie base de granito blanco alba en módulo de 45×90 cm sobre el que aparecen el resto de elementos. En primer lugar, las bandas de granito silvestre moreno en formato 45×45 cm, de tono muy parecido al de la fachada restaurada, que se distribuyen siguiendo los ritmos de pilastras de las fachadas de la iglesia y se prolongan hasta encontrarse con las edificaciones que delimitan este espacio urbano.

Las escalinatas-graderío se forman mediante escalones macizos de granito. Los propios bancos surgen del pavimento como bloques de granito macizo (con sección 45×45 cm) y se entremezclan con 6 bancos de fundición de estilo modernista, cuyo origen se vincula a la ciudad de Moguer y que hoy se encuentran en los espacios públicos de medio mundo.

La intervención propone reutilizar todas las farolas, tanto de pie como de pared, existentes en la actualidad en este espacio público. Son de estilo fernandino y enlazan con los bancos de fundición. Existe también una iluminación ambiental para embellecer aún más las fachadas de la iglesia y convertir el espacio público en un verdadero “espacio escénico”.

Se diseñan dos fuentes ornamentales personalizadas para la plaza. Estan construidas en granito en su perímetro, siguiendo el mismo módulo de la solería y los bancos. Y su parte interior, donde está el agua, se acabará mediante azulejos artesanales lacados a mano en color verde botella. Además poseerá un mascarón construido en granito beige desde donde se verterá el agua mediante una pieza cilíndrica de latón.

Tal como se ha indicado, se respeta la vegetación existente, a base de naranjos y palmeras, pero se acompaña con algunas especies que proyecten más sombra colocadas en lugares estratégicos. Además, existen algunos parterres a nivel del suelo siguiendo el mismo módulo, que restan dureza a la plaza y donde se pueden plantar flores de temporada u otra especie de vegetación baja, en clara referencia al espíritu de campo que originó este espacio urbano.

INTEGRACIÓN DE LOS RESTOS ARQUEOLÓGICOS

La torre de la iglesia de Nuestra Señora de la Granada es el único elemento que se conserva de la iglesia que se alzaba en la misma ubicación. Las obras de ejecución de la plaza han sacado a la luz parte de los cimientos del templo mudéjar del siglo XIV que han permitido a los arqueólogos confirmar el trazado de la primitiva iglesia, girada respecto de la actual y que seguía la alineación de la torre, esta última más pequeña y más baja en su etapa mudéjar.

Su relevancia reside en permitirnos conocer el trazado de los muros perimetrales del templo y estimar su escala. La cota y la imposibilidad de lograr una conservación con garantías han llevado a su correcta protección y su posterior tapado. Sin embargo, la huella de lo encontrado se ha trasladado a la plaza mediante el trazado de una tira de latón empotrada en la solería.

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CAN LIS. #VISITAAHAUS

¿Quién dice que marzo no es buena época para visitar las islas Baleares? Lejos del bullicio veraniego, es el momento perfecto para una #VisitaAHAUS

Hemos estado en Mallorca y visitando el sur de la isla, nos acercamos a PortoPetro a tentar a la suerte y pudimos entrar en Can Lis, la de Jorn Utzon y su esposa, donde se trasladaron a vivir después de la (tormentosa) obra de la Ópera de Sidney y que, hoy en día es considerada, una de las viviendas más importantes del siglo XX.

PREPARATIVOS PARA LA VISITA

Realmente no hicimos ningún preparativo para la visita, más allá de Googlear la ubicación y llamar a la puerta. Tuvimos mucha suerte de que tuviera esos días unos arquitectos haciendo una estancia en la casa y nos la enseñaron amablemente.

Pero el canal oficial dice que, si queréis visitar Can Lis, debéis contactar con la Fundación Utzon. Organizan visitas los viernes de verano, la entrada es gratuita y por orden de llegada. Dejan entrar a 25 personas a la vez, durante media hora.

Nosotros pudimos disfrutar de la casa en soledad. Ese rato, sentados en el salón de Can Lis, mirando al horizonte, no se puede describir con palabras.

LA HISTORIA DE CAN LIS

Can Lis (1972), obra de Jørn Utzon en Mallorca, es la casa donde se trasladó a a vivir tras dejar la obra de la Ópera de Sidney en 1966. Se trata de una casa situada en un acantilado frente al mar, cerca de Portopetro.

En un primer momento, la familia Utzon compró un terreno en las montañas (donde hoy en día se sitúa Can Feliz, otra vivienda de Utzon que no se puede visitar), pero las autoridades del momento no le dieron el permiso para construir allí. Por eso, Utzon compró esta parcela en un acantilado cerca de Portopetro.

Décadas después, acosados por las visitas, la familia abandona Can Lis y se traslada a Can Feliz. 

LA CASA

Una de las genialidades de Can Lis es la reinterpretación de una casa tradicional mallorquina, la forma de construcción y el uso de materiales locales.

La planta de Can Lis está marcada por el día a día de la familia Utzon. . Jørn Utzon siempre decía que la arquitectura no es su forma externa, sino que es esencialmente el marco que encierra una sucesión de rituales y eventos.

Fue con la ayuda de un constructor local, Jaime Vidal, como de los primeros bocetos de Utzon emergió el diseño final durante la ejecución de las obras.

La fundación Utzon compró Can Lis en 2011 y llevó a cabo una restauración de la Casa para eliminar elementos que no fueran los estrictamente originales y convertirla en el refugio de artistas y arquitectos que es hoy.

El uso de estos huecos abocinados en el salón y los dormitorios le da, a los tres pabellones situados a la izquierda de la entrada un carácter de estancias principales, donde se llevan a cabo los rituales más sagrados de la vida en familia. No los verás en la zona de la cocina, los baños o el patio.

El mobiliario es muy sobrio, casi inexistente.

En general, se respira paz.

“Ser arquitecto significa tener una fantástica profesión. Para mí ha sido un regalo del cielo”. (UTZON)

PARQUES URBANOS

La generación de los parques urbanos suele ser fruto de una labor urbanística “de despacho”. Se deciden qué áreas se desarrollan para residencial, terciarios y equipamientos y cuál es el mejor trazado para los viarios. Para ello se analizan las expectativas de crecimiento demográfico, la ubicación de los hitos que generan los asentamientos poblacionales y muchos factores más que forman parte del urbanismo.

Sin embargo, en ocasiones es la propia orografía, antiguas infraestructuras olvidadas y en desuso o un clamor popular los que generan los nuevos espacios verdes. Así pues, nos vamos a centrar en 3 de esos casos.

Por orden cronológico, y más cercano a nosotros, vamos a hablar del Jardín del Turia en Valencia. Tras la riada de 1957 que causó importantísimos daños materiales y personales en Valencia, se decidió desviar el cauce del Turia al sur de la ciudad, liberando el cauce que atraviesa la ciudad de Oeste a Este.

En aquellos años se plantearon muchas opciones que pasaban en su mayoría por aprovechar ese espacio como gran eje de comunicaciones de la ciudad, con la ejecución de autopistas y otros medios de transporte. Fue el movimiento popular “El cauce del Turia es nuestro y lo queremos verde” el que consiguió revertir los planes y convertirlo en un lugar de ocio y naturaleza.

En la actualidad ocupa 136 ha y está previsto su ampliación hasta las 160,5 ha con la finalización del parque de Desembocadura. Tiene una anchura media de 160 m y cuando se termine el último tramo llegará a los 10 km. Su trazado une la Ciudad de las Artes y las Ciencias con el Bioparc Valencia. Un recorrido lineal que favorece el uso del parque por parte de toda la ciudad

En su diseño intervinieron varios equipos: Ricardo Bofill diseñó la zona próxima al Palau de la Música con naranjos y palmeras; Vetges Tú-Mediterrania diseñó el tramo desde la Casa del Agua hasta Nuevo Centro, incorporando instalaciones deportivas y fuentes. Por último la Consellería de Agricultura diseñó el “Bosque Urbano”, realizándose con posterioridad el jardín de Gulliver.

Fuera de España, uno de los mayores exponente es la Highline Park de New York que ocupa la antigua infraestructura ferroviaria de la New York Central Railroad que discurre elevada sobre las calles de Nueva York.

Este tren transportaba mercancías entre las fábricas y almacenes del oeste de Manhattan, una zona muy industrializada. Con la llegada de los camiones, el ferrocarril cayó en desuso y las vías fueron abandonadas. En los años 90 la ciudad decidió derribarla para construir pero nuevamente un grupo de vecinos de Chelsea luchó para convertirlas en un parque público.

Su movimiento tuvo éxito y el 2009 se inauguró la High Line Park, con un recorrido de 2,33 km sobre los distritos de Meatpacking District, Chelsea y Hudson Yards. El trazado se acompaña de flores, árboles y exposiciones temporales de arte.

El proyecto fue realizado por un equipo multidisciplinar: James Corner Field Operations, Diller Scofidio+Renfro y Piet Oudolf. En este caso, la actuación de recuperación de las vías ha tenido un efecto secundario en la regeneración de las zonas aledañas a las mismas, que han visto incrementados sus precios.

Por último, tenemos un caso reciente a imagen y semejanza de Nueva York: Camden Highline. Con el objetivo de convertir las vías de ferrocarril en desuso, de nuevo James Corner Field Operations y Piet Oudolf, acompañados, en este caso, del estudio londinense vPPR se vuelcan para materializar este proyecto.

Con una longitud total de 1,2 km comprende tres fases y cada una tendrá un carácter diferente, respondiendo a los distintos barrios y contextos. La idea es generar un corredor de biodiversidad y que ofrezca un servicio comunitario.

La iniciativa comenzó como una campaña de crowdfunding y continúa recaudando fondos y buscando importantes donantes que hagan posible la ejecución del primer tramo que tendrá un coste estimado de 14 millones de libras esterlinas.

Al igual que en Nueva York, se plantarán especies típicas de espacios ferroviarios que se combinarán con especies hortícolas más seleccionadas. Oudolf se ha inspirado en bosques, jardines productivos, praderas y antiguos setos británicos.

Se prevé la inauguración de la fase inicial en 2025.

 

En AHAUS somos fieles defensores de dar una segunda vida a los edificios; vemos en estos proyectos una gran sensibilidad y concienciación social con nuestro patrimonio sabiendo dotar de utilidad a las infraestructuras abandonadas. La correcta integración de estos proyectos sirve para regenerar los espacios colindantes que en muchos casos eran zonas muy degradadas.

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VILLA SAVOYE DE LE CORBUSIER. #VISITAAHAUS

Hemos estado en la Villa Savoye y esto es todo lo que necesitas saber si quieres visitarla.

Hace unos meses, volvimos a hacer una de las cosas que más nos gusta, una #VisitaAhaus. Nos desplazamos a París y dedicamos una mañana a conocer uno de los grandes iconos de la arquitectura del siglo XX: La Villa Savoye de Le Corbusier. Si estás pensando en viajar en las fiestas, te contamos lo que necesitas saber si quieres visitarla: localización, transporte, precio, etc.

PREPARATIVOS PARA LA VISITA

Si estás pensando visitar la casa te recomendamos que lo organices con tiempo ya que, aunque podrías comprar la entrada sobre la marcha, es recomendable tener una reserva con la hora de entrada.

Las entradas se pueden comprar online a través de esta página web. Nosotros las compramos con un par de días antes de la visita, así que no requiere demasiada antelación.

El vídeo explicativo que verás al principio de la visita (en el garaje de la vivienda) tiene el audio en francés, subtitulado al inglés.

Es recomendable contar como mínimo con dos horas para la visita.

LOCALIZACIÓN Y TRANSPORTE: CÓMO IR

La Villa Savoye se encuentra en el numero 82 de la rue de Villiers, en Poissy, una zona residencial,  a unos 30 km del centro de París. Tardarás una hora en llegar tanto si decides ir en coche como si usas el transporte público. Como aprovechamos un viaje a París para ir a conocerla, utilizamos el  tren de cercanías RER A hasta la estación de Poissy y de allí, fuimos dando un paseo. No es el paseo más bonito del mundo, pero la llegada a la casa merecerá la pena.

PRECIO Y ACCESO A LA CASA

Hay una entrada general sin guía que cuesta unos 8€ y hay una entrada gratuita para menores de 18 años y estudiantes. Es obligatorio el uso de mascarilla en el interior (al menos en el momento de nuestra visita). No hay parking ni tampoco una consigna donde puedas dejar tus pertenencias o maletas durante la visita.

Podrás acceder libremente a la parcela y descansar en la explanada de césped que rodea la vivienda, incluso aunque no tengas entrada o para esperar a que llegue la hora de tu visita.

Está permitido hacer fotos para uso personal durante todo el recorrido. Es más, creemos que no verás a nadie que no esté fotografiando cada rincón de la casa. La mayoría de ellos seguramente serán estudiantes de arquitectura o arquitectos babeando.

HISTORIA DE LA VILLA SAVOYE

Entre 1929 y 1931, Le Corbusier y Pierre Jeanneret construyen esta villa por encargo de los Savoye para que fuera su casa de vacaciones y que acabó convirtiéndose en el manifiesto de los 5 puntos para una nueva arquitectura que son el resumen de su teoría arquitectónica: pilotis, fachada libre, ventanas corridas, planta libre y terraza-jardín.

Durante la II Guerra Mundial la villa fue ocupada y posteriormente abandonada, llegando a un grave estado de conservación. En 1958 pasa a ser propiedad municipal y posteriormente  Poissy la cederá al Estado francés para su restauración.

En 2016 la UNESCO la incluyó en la Lista de Patrimonio Mundial junto con otras 16 obras de Le Corbusier.

Le Corbusier escribiría sobre ella “Es una verdadera promenade architectural”. Al entrar “el espectáculo arquitectónico es inmediatamente perceptible; se sigue un recorrido, y las variadas perspectivas se suceden una tras otra; jugamos con la afluencia de la luz, iluminando muros o creando sombras”.

EL EXTERIOR DE LA VILLA SAVOYE

Esta “caja en el aire” como la llamaba su creador se encuentra al fondo de la parcela.

Lo primero que nos encontramos al entrar en la parcela es La Casa del Jardinero, prototipo de una vivienda unifamiliar mínima, diseñada por Le Corbusier para una familia de 3 personas, con el espacio totalmente optimizado con muebles integrados, agua corriente y electricidad (éstas últimas una auténtica modernidad para la época).

No la pudimos visitar por estar en reformas. Aun así, sabemos que tiene 45 m2 e incluye, en planta baja, una pequeña habitación y un lavadero/ducha y, en la planta superior, un dormitorio separado de la cocina por un armario, la sala de estar, un dormitorio individual y un aseo.

Al fondo del camino, la primera impresión de la casa es su fachada sureste. Geométrica y depurada, esta fachada es la encarnación del Movimiento Moderno.

En el lado opuesto, en la fachada noroeste se encuentra la entrada principal. Los pilotis mantienen la primera planta prácticamente suspendida, y su horizontalidad se ve acentuada por la ventana corrida. Los muros de la última planta son semiesféricos, así el arquitecto dinamiza su fachada y le da un carácter único.

LA VILLA POR ESTANCIAS

El camino de grava, bordeado de rosales, servía para la entrada de coches de la familia Savoye y será el que nos conduzca a la vivienda. La planta baja se curva para facilitar el giro de los vehículos.

La visita interior comienza desde la entrada principal. Una mampara vidriada ilumina el hall. El vestíbulo, muy luminoso, es el propio de una casa burguesa, con una puerta doble para los propietarios y visitas y una simple puerta lateral para el servicio cerca de la escalera.

A la derecha de la entrada principal se sitúa un pequeño mostrador para enseñar el ticket con la entrada. Por una pequeña puerta te guiarán hacia el garaje para ver el video introductorio de la visita. El garaje, ahora vacío, podía recibir tres coches aparcados en espiga. Ciertamente no es el mejor lugar para empezar la visita, porque distorsiona la experiencia del paseo arquitectónico buscado por Le Corbusier con su diseño.

El resto de la planta baja lo ocupan dos habitaciones para el servicio, equipadas cada una con lavabo y radiador; el lavadero con dos grandes pilas de hormigón en bruto, y el estudio del chófer que incluía, además del dormitorio, un baño y una sala de estar en relación con el garaje.

Es sorprendente la luz que tiene el lavadero, con un gran ventanal hacia el suereste, que funciona también como un jardín de invierno. El estudio del chófer no se puede visitar.

De vuelta al vestíbulo encontramos los dos elementos principales que nos acompañarán durante toda la visita: la escalera de caracol y la rampa.

La escalera es del tipo de caracol y conecta todas las plantas de la vivienda. Su uso estaba reservado al servicio de la casa pero Le Corbusier en lugar de esconderla, la destaca, como si fuera una escultura de hormigón armado.

La rampa, reservada para los Savoye y sus invitados, es el alma de la vivienda, es lo que te permite deambular mientras asciendes. Libera la mirada del visitante y permite disfrutar de los puntos de vista sobre los volúmenes y los juegos de la luz. También podrás pararte a ver el escaso cariño en su conservación (ay!).

La rampa te conducirá a la zona noble de la planta primera y a las terrazas de la cubierta.

El salón de la villa Savoye sorprende por sus 86 m2. Tiene un gran ventanal corredero orientado al sureste que da a la terraza-jardín y sus paredes son de colores. Le Corbusier creía firmemente que los colores afectaban al estado de ánimo de los usuarios y ayudaban a crear atmósferas. Aunque hoy visitamos la vivienda sin muebles añadidos, tal y como el arquitecto la entregó a sus propietarios y en el salón sólo vemos la chimenea, sabemos que los Savoye colocaron el comedor cerca de la pared azul y el salón junto a la pared rosa.

Junto al salón se dispone la cocina, a la que se accede a través de la despensa y que está equipada con alacenas y pasaplatos. Da la sensación, por el alicatado blanco de las encimeras y muebles, de ser un laboratorio y no es el único principio higiénico de la casa.

En la fachada opuesta, y con la misma orientación que el ventanal del salón, se dispone el dormitorio principal y el del hijo. 

El dormitorio principal ocupa una zona de 60 m2 y está formado por una entrada, el baño, la zona del dormitorio y pequeño despacho (o boudoir) con una mesa ingrada bajo la ventana y vistas hacia la terraza-jardín. La posición de la cama está “sugerida” por dos pilares que estarían enmarcando el cabecero y el baño es de inspiración oriental y solo se separa de la habitación por una cortina. El diván alicatado, que es la pieza que llama más la atención del baño, recuerda a la butaca LC4 diseñada por Le Corbusier, Charlotte Perriand y Pierre Jeanneret.

El dormitorio para el hijo de los Savoye, tiene un espacio para dormir, un baño con dos puertas (para que accediera tanto él como sus amigos) y una zona de estudio con una mesa de hormigón. El espacio es estrecho, pero la luz es magnífica y me habría quedado a vivir allí. Estuvimos mucho tiempo ahí, lo reconozco. 

Existe un tercer dormitorio para invitados, con un armario integrado y que separa el suelo de parquet del dormitorio del baño alicatado. Los baños se iluminan cenitalmente a través de lucernarios que nos encotraremos más adelante en la cubierta.

LOS ESPACIOS EXTERIORES

Junto al final de la rampa que nos conduce a la planta primera hay una puerta que nos conduce de la terraza-jardín. Es un jardín en azotea que tiene una parte cubierta (protegida del viento y de la lluvia) y otra al aire libre, con una mesa como mobiliario integrado.

Las aberturas rectangulares de los muros perimetrales, continuación de las ventanas corridas, enmarcan las vistas al paisaje.

Dos jardineras de hormigón ocultan los lucernarios del garaje y aportan verdor al jardín. En teoría, la junta entre el pavimento debería servir para que creciera el verde pero, en la época de nuestra visita, ese efecto no se conseguía.

La rampa y la escalera continúan su ascenso hasta la segunda planta o solárium. Se podría decir que su arquitectura recuerda el estilo aerodinámico (estilo derivado del art decó y que incorpora elementos náuticos como ojos de buey, barandas, etc.). Los muros que sirven para cortar el viento, recuerdan chimeneas de barcos.

El hueco en el muro, en el eje de la rampa, es la conclusión de la promenade que ofrece, como un cuadro, la contemplación del espectáculo en el valle del Sena.

CURIOSIDADES Y RECOMENDACIONES FINALES

Villa Savoye es la última de la serie de doce villas puristas creadas por Le Corbusier entre 1922 y 1931. Encarna lo esencial de su pensamiento sobre la arquitectura moderna: ausencia de ornamentos, formas geométricas y el uso del hormigón armado y el vidrio.

¿Sabías que además de no esconder la escalera de servicio, Le Corbusier colocó un lavabo  de pie en el vestíbulo de la vivienda? Los principios higiénicos van de la mano de la arquitectura moderna. Está solo, de pie, como una escultura. Es una ubicación radical, ya que no se encuentra en una estancia sanitaria, sino en la entrada, el espacio donde se recibe a los visitantes.

Aunque en la versión de proyecto, el lavabo estaba un poco más oculto, en la versión construida, el lavabo se ubica alineado con los pilares centrales que bordean la rampa mientras que la escalera ocupa su antiguo emplazamiento. Este objeto industrial adquiere un estatus casi religioso, como una fuente de agua sagrada, convirtiéndose en paso obligado al principio del recorrido de la villa. El paso de la pandemia de la Covid-19 por nuestras vidas le dan una nueva dimensión a este lavabo en la entrada de una vivienda.

Villa Savoye es una verdadera joya y tras la visita entiendes por qué es tan especial. Su diseño sigue resultando completamente actual a pesar de sus casi 100 años de vida.